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Yakuza: Like A Dragon Review

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9

Sobresaliente

Deténganme si han escuchado esto antes: un huérfano convertido en yakuza, bajo el paraguas del Clan Tojo, asume voluntariamente la culpa de un asesinato que no cometió para proteger a sus allegados, resultando en el distanciamiento con la organización criminal a la que tan fielmente sirvió. Después de varios años en prisión, finalmente llega el día de ser liberado de nuevo al mundo exterior, pero las duras calles que una vez fueron un lugar familiar de paso, ahora están dirigidas por un submundo criminal muy diferente, uno que parece haber cambiado las reglas presentes antes del encarcelamiento de la antigua yakuza. Considerando todo esto, si el nombre de Kazuma Kiryu apareciera inmediatamente en tu mente, nadie te culparía. No obstante, este reconocible ‘nuevo’ punto de partida también será uno para el nuevo protagonista, Ichiban Kasuga, en Yakuza: Like a Dragon.

Yakuza: Like a Dragon es la séptima entrega principal en la larga serie de Yakuza, conocida como Ryu ga Gotoku en Japón, y sirve como un soft reboot de la franquicia. A pesar de compartir una configuración similar, Like a Dragon hace cambios radicales en varias categorías, siendo un par de ellas las principales. Aparte de los títulos spinoffs, hay dos elementos principales que son sinónimo de la franquicia Yakuza: Kazuma Kiryu y la ciudad de Kamurocho. Y ambos han sido intercambiados en esta última entrega.

El pelirrojo y demente, Ichiban Kasuga, se convierte esta vez en el centro de atención en una historia enrevesada que se desarrolla principalmente por las calles de Yokohama. Este es el primer cambio más importante de la franquicia, que se aleja de los lugares más importantes de Tokio que han sido el telón de fondo durante los últimos quince años. Es un cambio audaz que pondrá a prueba a los fieles de la franquicia, además que sirve como un buen punto de partida para los recién llegados.

El segundo gran cambio será el nuevo protagonista con el que pasaremos incontables horas descubriendo tramas nefastas y cantando en el karaoke. Ese papel ahora pertenece a Ichiban Kasuga. El ex-yakuza puede tener un origen que se superpone a los componentes de los antecedentes de Kiryu, pero los dos no podrían ser más parecidos. Además de ser individuos de buen carácter, los protagonistas se encuentran en un marcado contraste entre sí. Esto se transmite inmediatamente a nivel visual, ya que el atuendo de Ichiban posee un esquema de color invertido al traje de Kiryu.

Nuestro nuevo personaje está muy lejos del Dragón de Dojima, tanto en apariencia como en estatus. No tiene la misma notoriedad, pero tiene un divertido tatuaje de un pez dragón en la espalda. Cuando se le pregunta sobre el tatuaje, Ichiban afirma que el dragón está en la cima de la cadena alimenticia y se siente a sí mismo lejos de esa altura, a pesar de su deseo de estar allí. El tatuaje captura perfectamente a un tipo en el extremo opuesto del espectro del estoico Kazuma Kiryu, un hombre tratado como el Baba Yaga del mundo Yakuza.

Darle el papel principal a un personaje testarudo, impulsivo e ingenuo es un refrescante cambio de ritmo. Encarcelado a los 20 años y liberado a los 40, la edad de Ichiban no refleja su madurez. Sigue siendo un niño de corazón, buscando su oportunidad de ser un verdadero héroe. Ese entrañable atributo brilla en todo el juego. Los jugadores conocerán a una persona de buen corazón, con afinidad a Dragon Quest, cuyo comportamiento no refleja su desagradable educación.

Los sistemas integrales del juego no se detiene ahí. Un sistema de larga data ha sido completamente rediseñado para complementar el nuevo escenario expansivo y al protagonista. El combate renuncia a las peleas totalmente controlables y orientadas a la acción y las sustituye por encuentros centrados por turnos. La razón del cambio es alinear el combate con las ideas infladas en la cabeza de Ichiban, nacidas de su encaprichamiento con Dragon Quest. Los combates ahora se desarrollan de una forma más clásica al estilo RPG.

Los bandos se turnan para atacarse entre sí con una gran cantidad de opciones. Ataques básicos, ultis, efectos de estado, movimientos de área de efecto, habilidades de restauración, y demás, aparecen en una lista de habilidades cada vez mayor. Las opciones que se ofrecen son escasas en los primeros capítulos, pero la lista crece rápidamente a medida que vayamos progresando. Lo que empieza como selecciones de ataques repetitivos se convierten finalmente en malabarismos con innumerables movimientos con diferentes propósitos, revelando una capa bastante amplia de estrategia. Sin embargo, hay un punto de fricción en el nuevo sistema: el movimiento.

El jugador ya no tiene control directo sobre el movimiento de un personaje. Tanto las fuerzas aliadas como las adversarias se mueven a su antojo durante la batalla. Esto crea dos problemas. En primer lugar, la configuración de los ataques AOE puede variar en su eficacia según la forma en que el enemigo decida posicionarse (o reposicionarse repentinamente). Esperar a que un grupo de combatientes se reúna para un ataque ideal interrumpe el flujo generalmente rápido y fluido de los encuentros. Puede que no siempre sea un problema, pero no pasará desapercibido la primera vez que ocurra.

En segundo lugar, el entorno puede ser poco amistoso a veces. Algunas zonas restrictivas pueden hacer que los personajes se queden atascados cuando intentan ponerse en posición para ejecutar una determinada orden. El tiempo perdido puede proporcionar a los enemigos el amortiguador necesario para moverse, deshaciendo el impacto deseado. Y luego están los objetos del entorno. Anteriormente, eran una opción bienvenida para cambiar las probabilidades a favor del jugador, pero ahora son una herramienta impredecible. Esto se debe a que los objetos ambientales, como los conos de tráfico y las bicicletas, no son seleccionables. Ahora se utilizan automáticamente si se encuentran en el camino de un personaje cuando se dirigen al ataque. Al menos, así es como se supone que funciona.

Para profundizar aún más la inmersión Yakuza en un JRPG completo, un sistema de trabajo acompaña al combate replanteado. Las habilidades disponibles, y desbloqueables, dependen de la clase de trabajo seleccionada. Hay muchos trabajos disponibles en el juego, que pueden ser muy útiles si estás dispuesto a invertir el tiempo necesario para desbloquearlos y desarrollarlos.

Como he mencionado, el combate gira en torno a un sistema de grupos, lo que significa que Ichiban no será un ejército de un solo hombre a comparación de Kiryu. En su lugar, el reparto de apoyo será vital. El papel del reparto es importante para las historias entrelazadas y para el gameplay, ya que cada uno posee una experiencia de combate tan variada como sus personalidades. Aumentar su vínculo con nuestra colorida estrella puede abrir nuevos puestos de trabajo para un miembro determinado, permitiendo que la composición del grupo se diversifique para manejar cualquier tipo de desafío. Por ejemplo, ver una película con algún nuevo compañero, como el vagabundo Nanba, con el fin de mejorar sus habilidades laborales, es una forma divertida y atractiva de agregarle sazón al típico juego de rol.

Like a Dragon tiene un único nivel de dificultad, la única forma de superar el reto es pulir el XP para mejorar los personajes. Una forma de lograrlo es a través de mazmorras subterráneas repetitivas y poco inspiradas. La deslucida característica permite a Ichiban y a la pandilla nivelar, ‘farmear’ equipo y recoger objetos. No hay nada inherentemente malo en el proceso inicial de este sistema, pero su falta de variedad se hace evidente en las posteriores incursiones.

La necesidad de ‘grindear’ se hace evidente cuando nos golpeamos de narices contra un jefe poderoso. Aquí los jefes, a diferencia de otros Yakuza, no logran el mismo efecto. Podría deberse a su habilidad para cambiar las reglas, interrumpiendo el flujo de combate aprendido. Sea cual sea la razón, el combate se sentía más agradable y gratificante en los distintos rincones de Yokohama que en la mayoría de las grandes peleas destinadas a resaltar la historia.

No obstante, incluso con estos cambios monumentales en los ingredientes básicos que hemos llegado a esperar, Yakuza: Like a Dragon conserva su alma característica. Eso es evidente incluso en los primeros 30 minutos, donde los primeros momentos rebotan entre el abuso infantil, el asesinato y el tráfico de porno de animales. Si alguna vez has jugado un Yakuza, sabes que lo melodramático va de la mano de lo absurdo a igual profundidad. Like a Dragon no es diferente. La larga campaña se entrelaza con una variedad de ocasiones, que van desde enfrentarse a un oscuro equipo mafioso hasta asegurar leche materna para adultos. Sí, sí de estrafalario puede ser. Pero divertido.

Y si necesitas tomarte ‘un break’ del espiral de emociones que es la historia principal, hay muchas distracciones dentro del juego que te asegurarán matar algo de tiempo. Dirigir un negocio, ir a jugar golf, participar de un plagio de Mario Kart llamada Dragon Kart; no hay fin a las formas en que puedes quemar horas fuera de la campaña principal. Ryu Ga Gotoku Studio ha creado una experiencia que se mantiene fiel a las entregas anteriores y que, al mismo tiempo, consigue ser algo completamente nuevo.

Yakuza: Like a Dragon es un cambio de dirección audaz, uno que tiene más éxito que tropiezos en la búsqueda de su rediseño. Como en cualquier primer intento, hay algunas asperezas que pueden ser limados en futuros juegos. No obstante, una cosa es segura, la apuesta de Ryu Ga Gotoku Studio dio sus frutos. Ichiban Kasuga es un sucesor digno que tiene ucho potencial para llevar la franquicia hacia el futuro.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Yakuza: Like a Dragon para PlayStation 4, brindada por SEGA.

Good

  • Ichiban Kasuga es genial; la narración es compleja y bien ejecutada, con mucho corazón y toneladas de personajes interesantes; el tono es consistentemente bizarro; el diseño de las misiones secundarias y las actividades secundarias son brillantes.

Bad

  • Algunos ambientes se sienten un poco aburridos, el nuevo sistema de pelea puede mejorar aún más

Summary

Un JRPG bastante sólido y convincente dentro de un contexto moderno que se deleita en su rareza mientras entrega una narrativa genuinamente impactante. Definitivamente es un gran cambio para la popular y clásica franquicia.
9

Sobresaliente

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