Warcraft III: Reforged Review

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Definitivamente, vivimos en la época de los remakes y remasters. Muchos de los que vimos el mundo de los videojuegos crecer ya somos adultos, y ver los juegos de los 80’s y 90’s nos atrapa en la nostalgia. Y esto lo sabe bien la industria de los videojuegos y nos está presentando productos acordes como Resident Evil 2 Remake, el esperado Final Fantasy VII y otros títulos que muchos consideramos ya joyas.

Por supuesto, Blizzard no podía quedarse atrás y lanzó primero World of Warcraft Classic, luego de casi 5 años de dar la negativa a la idea, finalmente el ánimo de recapturar clientes valió más. Y ahora lanzaron otro guiño a la nostalgia, el esperado remake de Warcraft III, el padre de los MOBA’s actuales. ¿Pero fue el remake prometido? ¿Fue lo que esperábamos?

Acompáñanos en este breve review, de uno de los RTS más queridos de finales de los 90’s y que nos regaló un nuevo género de manera completamente involuntaria.

Primero dejemos claro la diferencia entre un remake y un remáster. En un remake el juego en sí cambia drásticamente. Mantiene la historia principal casi intacta, pero todo lo demás está sujeto a cambio. ¿Qué es todo lo demás? Gráficos, jugabilidad, modelos de los personajes, y hasta puede ampliar la historia original. ¿Y un remáster? Es el mismo juego, pero con mejores gráficos, nada más y nada menos.

En la presentación de BlizzCon de Warcraft III Reforged, lo que se vio era un juego más cercano a un remáster. Cinemáticas grabadas con otra calidad y desde otra perspectiva, diseño y gráficos mejorados a la tecnología actual. Todo esto convenció a los fanáticos de que el producto que tendrían mantendría todo el carisma del original, pero con gráficos del 2020.

Sin embargo, el producto final no ha convencido al público y a nosotros, no del todo la verdad.

El juego inicia con su icónica cinemática de la pelea entre orcos y humanos, pero mejorada a gráficos modernos y escalada a 4K. Sin embargo, esta es la única cinemática que ha sido mejorada, el resto solo ha recibido un reescalado, y ciertamente hace que se sienta muy fuera de lugar.

Ya en la campaña en sí, encontramos los modelos prometidos. Acá si podemos quitarnos el sombrero ante el departamento de arte de Blizzard. La mejora en héroes como Thrall, el diseño de orcos, humanos, tauren, elfos y demás es incluso mejor que el de World of Warcraft.

La jugabilidad se mantiene, es la misma que del original y que de cualquier otro RTS estándar. Acá no hay mucha ciencia, haberlo cambiado significaría cambiar este juego de género completamente y no creo que nadie hubieses esperado eso.

Pero, hasta acá llegan las buenas noticias.

Lo primero que notamos, es una muy, muy pobre optimización. Corrimos el juego en una Ryzen 7 3700x con una RTX 2060 y aun así teníamos caídas de FPS que llegaban hasta los 20 por breves momentos. Brevísimos, pero suficiente para sentir ese hipo que no hemos visto en ningún juego triple A.

Estas caídas de frames, también las han reportado muchos de los usuarios, y demuestran un trabajo apurado en el apartado técnico del juego. Si buen los nuevos modelos están llenos de detalles, de la misma forma lo están un Call of Duty: Modern Warfare o incluso un Anthem, pero estos presentan una estabilidad de frames excelente.

Continuando, nos llevamos otra gran decepción. Si bien las cinemáticas de juego (videos cortos que usan las gráficas del juego en sí) han sido remodeladas, la estructura es la misma del juego original. Es decir, parece que solamente se hubiesen aplicado las nuevas skins en los videos antiguos. Esto no fue lo que se mostró en Blizzcon 2019, y ciertamente le quita mucho valor al potenciamiento que esperábamos de este juego.

Estos dos puntos son los más fuertes que hacen tambalear a Warcraft III Reforged. Si bien la campaña mantiene la calidad, no es nada nuevo. Es lo mismo solo que menos cuadrado y eso no es suficiente para el precio.

Para malestar de los fans, a esto se suma una decisión que de nuestra parte comprendemos totalmente, pero que aún así cambia las expectativas que muchos tenían sobre el juego. Me refiero a los cambios de permisos sobre la creación de mapa customizados en la herramienta del juego, cualquier mapa que crees, será propiedad de Blizzard.

Este cambio legal se da para evitar todo el drama que vivió el conocidísimo DOTA, originalmente Defense of the Ancients, que fue un mapa personalizado del Warcraft III original y que se escaparía de las manos de Blizzard para convertirse en algo completamente nuevo, y llevándose a mucho público en el camino.

Si bien es comprensible este cambio, un poco de comunicación y concientización hubiese hecho que la comunidad reciba la noticia final de mejor manera. Ya que esto solo suma al descontento general y ha ocasionado fuertes críticas que se traducen al score en Metacritic del juego.

Finalmente, desde nuestro punto de vista Warcraft III Reforged cumple con su objetivo de ser un remáster del juego original, pero nos deja el mal sabor de “desarrollo apurado” y hubiésemos preferido mil veces que se retrase a tener este juego como producto final. El descuido le está costando caro a Blizzard, y esperemos que todos los desarrolladores siempre recuerden las palabras de Shigeru Miyamoto: “Un juego retrasado probablemente sea bueno, un mal juego será malo por siempre”.

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