The Messenger Análisis

Videojuegos
8.5

Muy Bueno

La Era Dorada de los juegos de 8 bits es poseedora de grandes riquezas, y los títulos modernos la han sumergido debidamente como una guía inspiradora y homenaje a la nostalgia. Y a pesar de eso, hay ciertos clásicos cuyas tumbas permanecen relativamente tranquilas, como la franquicia Ninja Gaiden en la NES original.

Es precisamente esa trilogía de plataformas que representa el punto de partida para The Messenger, un híbrido entre 8 y 16 bits que rinde homenaje a Ryu Hayabusa y que resplandece con una inmaculada sensación de movimiento y un sentido del humor contagiosamente irreverente.

La historia es contada a través de textos muy similar a la vieja escuela, y a pesar de contener algunos diálogos particularmente tontos acerca de profecías y misiones sagradas, termina funcionando muy bien ya que se compromete con el tono del juego y hace que valga la pena leer todo.

Como ninja en un mundo plagado de demonios, el personaje principal tiene la tarea de llevar un pergamino a través de un peligroso mundo post-apocalíptico para salvar a su clan. Ayudado por sabios misteriosos y un sarcástico pero bien intencionado vendedor, las primeras horas del juego te llevarán a través de entornos predecibles de 8 bits, en los que enfrentarás demonios, esquivarás peligros y pozos de lava, además de combates contra temibles jefes.

La joya más brillante en la corona de The Messenger es, sin duda alguna, el perfecto control sobre el personaje. Su mecánica de plataformas central se basa en un método que te permite golpear a un enemigo, proyectil o cualquier cosa vulnerable a tu espada, con el fin de conseguir un bonus de salto en el aire. La mayoría de las escenarios están configurados para aprovechar esa capacidad. Combinando esto con algunas mejoras como planear, así como un dardo de cuerda, eventualmente te encontrarás pasando la mayor parte de tu tiempo en el aire esquivando enemigos.

El desafío general del juego podría decir que es “justo”. The Messenger nunca llega a los límites de Super Meat Boy, pero tampoco es un juego de niños. Morir es un asunto de bajo costo, con un demonio llamado Quarble que tiene la habilidad de salvarte a cambio de una pequeña recompensa de tus fragmentos coleccionables.

También hay algunas sorpresas genuinas en base a la misma estructura del juego, en las primeras horas se presentan niveles que culminan en una desafiante torre de cristal. Extrañamente, el juego se transforma completamente en este punto, con portales de tiempo que envían al jugador a variaciones de 16 bits de los niveles y áreas completamente nuevas también, todas las cuales se conectan entre ellas. Pero no entraré a fondo en este detalle porque podría spoilearte algunas genialidades que te convendría vivirlas de primera mano.

La calidad de la presentación visual y del audio de The Messenger supera a casi cualquier otro juego que comparte el rubro, desde la banda sonora a los cuadros de la fluida animación del personaje principal e incluso los magníficamente detallados arte de fondo de los escenarios, todo se ve realmente bien y acorde a la dirección artística propuesta.

Golpear a los monstruos con la espada o sincronizar perfectamente un dardo de cuerda siempre provoca un efecto de sonido áspero y satisfactorio, una forma de retroalimentación matizada crucial para el género de plataformas. Si bien la segunda mitad del juego requiere cierto retroceso sobre tus pasos, nunca se siente como una tarea rutinaria, porque atravesar nuevamente las trampas y los peligro es realmente gratificante.

Si bien el juego hasta el momento lo he descrito como una experiencia bastante gratificante, es probable que su punto más complicado y débil se respalde en su selección de enemigos. Por ejemplo, los mismos demonios verdes, rojos y azules se verán en prácticamente todos los niveles. Sin embargo, ese limitada variedad no termina por arruinar la experiencia. Es más, me da la impresión que los enemigos que no son jefes parecen deliberadamente diseñados para ser rápidamente utilizados como carne de cañón. Los jefes son divertidos de derrotar pero, aparte de algunas excepciones, también tienden a ser bastante fáciles.

Las habilidades de movimiento se reparten en puntos arbitrarios en la misión, lo que significa que aunque cambian significativamente tu enfoque, rara vez re-definirá a tu personaje. Las mercancías limitadas del comerciante solo ascienden a algunas mejoras necesarias y algunas agradables. Después de eso, no hay nada más que hacer con todos los fragmentos recogidos, así que espera terminar la aventura con varios de ellos a tu disposición.

Aún así, estos detalles nunca terminan desvirtuando la intención de The Messenger, que es proporcionar horas de plataformas a través de escenarios bellamente construidas. Está muy claro que los desarrolladores de Sabotage Studio adoran totalmente el género de plataformas, y cualquiera que comparta ese amor encontrará que The Messenger es imposible de dejar.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de The Messenger para Nintendo Switch brindada por Devolver Digital.

Good

  • Excelente diseño de plataformas
  • Dirección de arte que fluctúa entre 8 y 16 bits
  • Historia que no se toma en serio pero que es consistente consigo misma
  • La mecánica es sencilla pero muy bien implementada

Bad

  • Poca variedad de enemigos
  • Poca diversidad en el sistema de mejoras y upgrades

Summary

The Messenger, sin duda alguna, es una propuesta que añora a los grandes eruditos de la vieja escuela, brindándonos una experiencia que de inmediato te regresionará a la era de los 8 y 16 bits. Es imposible no recomendarlo.
8.5

Muy Bueno

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