Determinar cuándo es justificado realizar un remaster de un juego puede resultar complicado. Pensando en eso, me suena coherente pensar que un título de más de 20 años de antigüedad, e imposible de jugar en alguna consola moderna, probablemente necesite alguna forma de actualización. En algunos casos, los remasters transforman por completo el juego con el fin de mejorarlo, mientras que otros pueden terminar mal formándolo en algo terrible. Pero bueno, lo importante de esto es que, en la mayoría de los casos, el remaster parece ser una oportunidad para llevar un juego más antiguo a la atención moderna. Teniendo en cuenta todo lo anterior, The Last of Us: Part II – Remastered es mucho más difícil de justificar. El juego, lanzado hace menos de cuatro años, sigue siendo uno de los títulos con mejores gráficos en el mercado, por lo cual es evidente poder observar que ha envejecido de manera admirable. En ese sentido, ¿realmente necesitaba un remaster? Sinceramente creo que no, pero felizmente son sus extras los que pueden verter la balanza a favor de su existencia.

En términos generales, The Last of Us: Part II sigue siendo el mismo juego lanzado en 2020, por lo que no hay muchas razones para revisar la trama, los personajes y la jugabilidad. Incluso en comparación con la Parte I, no hay cambios o mejoras significativas. Hay que recordar que muchas de las actualizaciones de la Parte I fueron mejoras retroactivas que la Parte II ya había agregado. En ese sentido, no esperes un rediseño masivo o algo que cambie radicalmente la experiencia.

El primer cambio que necesita ser discutido es la mejora visual. The Last of Us: Part II era un juego visualmente bello cuando se lanzó en aquellos lejanos días de 2020, y aún luce fantástico casi cuatro años después. Debo decir que se ve lo suficientemente bien como para que resulte difícil entender la razón del remaster. Necesitaría ver ambos juegos lado a lado para notar alguna diferencia significativa. La mejora en la velocidad de fotogramas es quizás el cambio más notable y posiblemente la mayor justificación para la actualización, pero no es algo estrictamente necesario.

Quizás el aspecto más frustrante de todo esto es que The Last of Us: Part II – Remastered parece ser una actualización innecesaria para un juego que estuvo disponible en tu PS5 desde siempre. (Dicho esto, la actualización tiene un descuento significativo si cuentas con el juego original de PS4.) Si ya contabas con la versión de 2020, creo que solo valdría la pena actualizar por el contenido nuevo.

La Parte II incluye nuevas características. Probablemente la más grande y significativa de estas sea “No Return”, que convierte a la Parte II en un roguelike. En ese sentido, en lugar de seguir la historia, saltarás entre encuentros de combate más pequeños con objetivos variados, como derrotar a todos los enemigos o sobrevivir durante un período de tiempo establecido contra enemigos infinitos. Entre niveles, puedes regresar a tu guarida para gastar recursos en mejoras, además de desbloquear ventajas y habilidades según el camino que elijas en el desafío.

Completar desafíos en No Return te brinda la oportunidad de desbloquear progresivamente nuevos personajes, aspectos y desafíos, cada uno con atributos distintivos. Esta variación no se limita solo a personajes clave como Abby, Ellie y Joel, sino que se extiende a la mayoría de los personajes secundarios. Por ejemplo, Dina posee una serie de rasgos basados en la creación en lugar de habilidades puramente orientadas al combate, lo que implica que la forma de jugar con ella difiere de los personajes más enfocados en el combate, como Joel o Ellie.

Desde ya te digo que No Return resulta bastante entretenido. La estructura central del juego de The Last of Us se adapta sorprendentemente bien al estilo de juego roguelike y motiva a los jugadores a comprender la mayoría de los aspectos mecánicos del juego de manera más integral que el juego principal. La constante introducción de diversos desafíos contribuye a mantener la experiencia fresca y se convierte en una forma agradable de disfrutar más de The Last of Us: Part II sin tener que repetir las escenas de la campaña.

Mi única crítica sobre No Return se reduce a la misma que tengo con el resto del paquete; no sé si sea una razón suficiente para justificar una actualización, ya que depende mucho del usuario. Yo que amo los juegos roguelikes, y me encanta el gameplay de The Last of Us, encuentro algo por lo que pagaría feliz el monto adicional, pero no puedo estar seguro de que eso sea algo que se repita en cada jugador. Durante mis horas con el juego no paré hasta desbloquear todo lo que No Return ofrecía, intentando convencerme a mí mismo de que esa sería mi última partida del día, para luego ver que había jugado varias más.

Aparte de No Return, el Remastered ofrece algunas otras características bastante atractivas. Podrás explorar tres versiones en desarrollo de niveles que no llegaron a la versión final. Estas versiones, si bien carecen del pulido del juego principal, resultan interesantes ya que podrás observar áreas que fueron planificadas pero no llegaron a desarrollarse, especialmente aquellas que fueron directamente referenciadas en el juego principal pero no mostradas. Aunque es fácil imaginar que estas secuencias se eliminaron por cuestiones de ritmo, recorrerlas se convierte más en una curiosidad interesante que en una pieza faltante del rompecabezas.

También se incluyen varios modos más especializados, como un modo speedrun al estilo de The Last of Us: Part I y un nuevo modo Free Play Guitar. Este último es una adición peculiar pero entretenida, donde puedes disfrutar de la música con varios personajes e instrumentos. Aunque es una adición interesante, solo atraerá a un grupo limitado de jugadores, justo como en el caso de No Return. En ese sentido, creo que es bastante claro que la verdadera esencia del remaster radica en el modo No Return y los niveles perdidos.

En última instancia, The Last of Us: Part II – Remastered es una actualización más que aceptable, pero sin un propósito claro. En términos generales, mejora la versión de PS4 en todos los aspectos, y el costo de la actualización de $10 probablemente valga mucho la pena por No Return. A pesar de sus aspectos positivos y negativos, The Last of Us Part II Remastered es la versión más pulida del juego de uno de los mejores títulos de Naughty Dog y si no llegaste a jugarlo en su momento, su versión definitiva es más que una razón para hacerlo.

gamecored score 8

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de The Last of Us Part II Remastered brindada por Sony para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Jugabilidad, narrativa y visuales siguen siendo de los mejores jamás creados. Comentarios de los desarrolladores y niveles perdidos ofrecen una mirada amorosa detrás de las cortinas. Tantas detalles y características adicionales que crean la experiencia definitiva de The Last of Us Part II. Un modo roguelike que definitivamente es la estrella de la actualización.

PUNTOS MALOS

A pesar de las mejoras, sigue siendo difícil justificar una remasterizacón.

CONCLUSIÓN

Pulido, funcional y visualmente impresionante, The Last of Us Part II Remastered es en todos los aspectos el producto que pretende ser y algo más gracias a No Return.