Suicide Squad: Kill the Justice League es un polémico looter-shooter en tercera persona de Rocksteady Studios que, para bien o para mal, amplía el universo que se construyó con la serie de juegos Batman Arkham, pero ahora desde la perspectiva del Suicide Squad. Bajo esa idea, Harley Quinn, Deadshot, King Shark y Captain Boomerang se ven obligados a formar la Task Force X para derrotar a la Justice League después de que Brainiac los tomara bajo su control.

Para nadie es sorpresa conocer que el título ha generado controversia por diversas razones. En primer lugar, es un juego de servicio en vivo, término que lleva consigo un estigma negativo, sin importar a qué juego se aplique, y aún más para un desarrollador conocido por sus bien elaborados juegos para un solo jugador. En segundo lugar, el juego te obliga a eliminar a personajes a los que hemos invertido bastantes años de nuestras vidas, haciendo que exista cierto rechazo.

Sin embargo, sería una simplificación excesiva afirmar que Suicide Squad: Kill the Justice League es simplemente bueno o malo. El juego tiene muchas capas, algunas de las cuales hacen del juego un producto sólido, mientras que otras lo empujan considerablemente hacia abajo.

La historia es probablemente lo que atraerá a muchas personas, dada la premisa central y la reputación de Rocksteady como un destacado narrador. Puedo afirmar con seguridad que la destreza narrativa de Rocksteady sigue siendo destacada en Suicide Squad: Kill the Justice League, incluso ante cierta indignación por sus giros argumentales. Este es un juego que tiene un sentido de escala gigantesco, que continúa aumentando a medida que avanzas en la trama, y eso es genial de ver.

Algo que es importante a tener en cuenta es que Rocksteady Studios tuvo el valor de cumplir la promesa de matar a la Justice League. Es un riesgo importante y comprensiblemente no funcionará para muchas personas que tienen un fuerte apego a ciertos personajes. No obstante, el hecho de que Warner Bros. y DC no hayan dudado ante la idea de eliminar a algunos de los personajes más valiosos que poseen muestra que el estudio ha ganado mucha buena voluntad y confianza. Después de todo, conocen su trabajo y saben de qué son capaces.

Rocksteady también ha demostrado que puede ir más allá de las historias oscuras y sórdidas, como las de los juegos de Batman Arkham. El estudio puede cambiar completamente el tono y hacer algo mucho más cómico.  Suicide Squad. Kill the Justice League es un juego mucho más ligero en sus formas, si bien no es que me tuviera en risas durante toda la experiencia, compartir tiempo con el escuadrón puede ser bastante disfrutable. La única vez que la comedia puede sentirse un poco fuera de lugar son los chistes del Squad luego de las peleas contra jefes. Es poco ceremonioso y poco impactante, además de restarle importancia a la idea de matar a la Justice League. Eso debería ser un esfuerzo titánico y, en la mayoría de las ocasiones, en realidad es bastante fácil. Por cierto, la animación facial en Kill the Justice League es de las mejores que he visto y logran suscitar bastantes emociones.

Desde la perspectiva del gameplay, Suicide Squad: Kill the Justice League se presenta como una amalgama extremadamente dispar, dando la impresión de ser dos juegos muy distintos fusionados de manera descuidada. Rocksteady, conocido por sus innovadoras y elegantes mecánicas de combate en los juegos de Batman Arkham, logró trasladar esas habilidades a Kill the Justice League, creando así un sistema de combate verdaderamente diferente pero satisfactorio para cuatro personajes que contrastan notablemente con Batman.

La acción en este juego es sumamente frenética y, en ocasiones, incluso abrumadora. Este no es un shooter pausado en absoluto; quedarse quieto durante demasiado tiempo probablemente resulte en la muerte. La jugabilidad es ágil y enérgica, incitándote constantemente a lanzarte al aire utilizando diversos métodos de desplazamiento (Deadshot con su jetpack, Harley Quinn con su gancho, entre otros) para sembrar el caos entre tus enemigos.

Mi experiencia principal fue jugando con Deadshot, cuyo jetpack me hizo visualizar la posibilidad de un grandioso juego de Iron Man. En el juego puedes propulsarte por el cielo, arrojar bombas a los enemigos, flotar en el aire y dispararles con tu rifle automático o sniper. También tienes la opción de correr por los edificios, impulsado por tu jetpack, para darle una patada a un enemigo en el borde del techo antes de soltar una granada entre sus piernas y volar mientras explota detrás de ti.

El combate toma inspiración de Doom, alentándote a utilizar diferentes ataques para que los enemigos suelten distintos elementos, como escudos o municiones. Incluso incorpora un toque de Gears of War con un mecanismo semejante a la recarga activa. Es una combinación interesante pero exitosa de diversas mecánicas provenientes de otros grandes juegos, lo que contribuye a que el combate resulte atractivo, como si estuviera generando continuamente un sentido de impulso.

Aunque es muy divertido, también se siente que el gameplay es lo que salva al juego de uno de sus mayores problemas. Kill the Justice League no presenta una trama extraordinariamente extensa, lo cual está bien, pero se llena de numerosas misiones de relleno que no difieren mucho de las misiones secundarias regulares. Muchas de estas misiones te llevan a volar hasta un tejado para defender o destruir un objetivo, eliminar a una cantidad específica de enemigos antes de que se agote el tiempo, o escoltar un camión muy lento por la ciudad. Estas misiones son prácticamente las únicas que experimentarás en el juego, excluyendo las batallas contra jefes, que, siendo honestos, tampoco son particularmente ingeniosas. Este enfoque puede volverse muy repetitivo y monótono, especialmente cuando parece que no hay una lógica o razón clara para estas misiones de relleno.

Esas misiones parecen diseñadas para ser jugadas en modo cooperativo o creadas para un servicio en vivo constante. Son cortas, siguen una fórmula y están pensadas para mantener tu dedo en el gatillo durante varios minutos sin soltarlo. Esto no es lo que esperaría de Rocksteady, y tampoco resulta particularmente interesante, independientemente de si disfrutas de los juegos de servicio en vivo.

Del mismo modo, la calidad del botín tampoco es algo que podría entusiasmarte mucho. Ninguna de las armas que obtuve, a excepción de un rifle, realmente me impresionó, y la mejora de las mismas resultó incluso menos emocionante. El sistema se basa completamente en el azar, donde te juegas las estadísticas de tu arma y, con frecuencia, terminas con algo inferior. Además, gran parte de la cosmética del juego se obtiene ya sea como recompensas sencillas de misiones o está bloqueada detrás de una torpe tienda de microtransacciones. Es difícil comprender por qué un juego de $70 debería tener skins de Harley Quinn de $20, cuando los juegos anteriores de Batman ofrecían una gran cantidad de skins gratuitas. Incluso Rocksteady lanzó una actualización gratuita para Batman: Arkham Knight en diciembre de 2015, que añadió el traje de Batman de Robert Pattinson al juego.

Francamente, es bastante deprimente ver estos aspectos más cuestionables del juego. Todo ello da la sensación de que fueron diseñados para un juego completamente diferente, posiblemente incluso gratuito, pero bueno, nos quedará la duda.

Suicide Squad: Kill the Justice League no es un desastre, pero tampoco es un buen juego. En todo caso, demuestra que Rocksteady pudo preservar parte de su identidad en un juego que claramente está en conflicto consigo mismo. ¿Por qué las ganas de que sea un título de servicio en vivo?, probabalemte jamás lo sepamos, pero me atrevo a asumir cierta mano de la editorial con el fin de hacerlo comercialmente más viable. En todo caso, y lo bueno, es que a pesar de todo podemos seguir encontrado los elementos por los cuales Rocksteady es reconocido. La compañía sigue destacando en el satisfactorio combate de superhéroes y en grandes historias de cómics. Sin embargo, sería un error para el estudio respaldar aún más estos elementos de servicio en vivo en futuros juegos.

gamecored score 6.5

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Suicide Squad: Kill the Justice League brindada por WB Games para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Las animaciones faciales y los elementos visuales son increíbles. El gameplay es bastante correcto y hace divertida la experiencia. La historia está muy bien narrada.

PUNTOS MALOS

El diseño de las misiones es terrible, decantándose por lo repetitivo y poco inspirado. No entiendo el porqué de los trajes con microtransacciones. Todo el elemento de servicio en vivo está mal planteado. El looteo no es tan emocionante y hasta algo confuso.

CONCLUSIÓN

Es clarísimo que el juego preserva todo el ADN de Rocksteady en prácticamente todo, excepto en su diseño de misiones. A pesar de lo divertido del gameplay, es imposible ignorar que Suicide Squad: Kill the Justice League intenta ser muchas cosas a la vez, y son en sus elementos de servicio en vivo donde el juego pierde todo el impulso y calidad que sí posee.