Una de las primeras cosas que haces en Slitterhead, el ambiguo y deliberadamente desagradable juego de acción y terror debut del desarrollador Bokeh Game Studio, es empujar a un hombre inocente desde un edificio hasta su muerte. Este es un pequeño momento dentro del contexto de los sistemas del juego, un tutorial sobre cómo cambiar rápidamente entre cuerpos poseídos para evitar daño mortal. Fundado bajo la dirección de Keiichiro Toyama, creador de Silent Hill, justo cuando la pandemia azotaba al mundo, el primer juego de Bokeh es una criatura extraña. Definitivamente, esta es la clase de bizarra experiencia que podrías anticipar de un nombre tan respetado como Toyama en la escena del terror japonés, los diseños de monstruos exagerados y los modelos de personajes limitados de Slitterhead ocultan una experiencia consistentemente perturbadora e interesante, pero no que logra solidicarse por completo.
Slitterhead es una experiencia de acción y terror donde encarnas a un espíritu que posee cuerpos y crea armas de sangre para vencer demonios. El juego está ambientado en «Kowlong», una oscura y desgastada jungla de concreto, repleta de edificios de apartamentos tan lejos como se puede ver, interrumpidos solo por mercados con puestos de comida y un club nocturno. La ciudad alberga a cientos de miles de personas, todas posibles objetivos de posesión para el espíritu Hyoki. Sin embargo, en este lugar han aparecido los Slitterheads, demonios que corrompen cuerpos humanos y pueden transformarse repentinamente en grotescas criaturas sangrientas, reemplazando sus cabezas con rostros insectoides. Estas criaturas, si no se tiene cuidado, pueden convertirse en enormes monstruos parecidos a mantis de cuatro patas, con hambre de la gente de Kowlong. Bajo ese contexto, Hyoki tiene la misión de usar sus poderes sobrenaturales para descubrir el origen de esta amenaza y detenerla.
Aunque puede poseer casi cualquier habitante, el Hyoki se alía mejor con los «Rarities», humanos que al ser poseídos manifiestan habilidades especiales, superiores a las de una persona común. Estos aliados tienen su propio rol en el misterio que intentas resolver y son participantes activos en la lucha contra los Slitterheads. Entre ellos se encuentran Alex, un motociclista; Julee, una joven con capucha roja y una máscara de zorro demoníaco; Edo, un luchador sin hogar; y Betty, una enigmática anciana. Cabe señalar que cada uno de estos Rarities tiene un diseño único y destacado. En niveles específicos, donde hay una ruta clara y algo de espacio para explorar, puedes llevar a dos Rarities contigo a diferentes zonas y fechas en Kowlong, con el objetivo de resolver el misterio.





La investigación te llevará a lugares como los pasillos de una instalación de culto, donde los creyentes son cazados y convertidos en Slitterheads. También visitarás un burdel tras informes de hombres que desaparecen o mueren en circunstancias sospechosas. En estos lugares, explorarás entornos sucios y extrañamente iluminados que resaltan lo mejor de Slitterhead. La instalación de culto es increíblemente fría y deshumanizada, con paneles LED como los de un hospital y oficinas que se mezclan con las áreas de adoración.
Por su parte, el burdel está sumergido en una intensa luz roja y muestra una mirada sombría al lado más decadente de Kowlong. Los callejones están llenos de basura y personas que fuman y murmuran en pequeños grupos. Los edificios exhiben unidades de aire acondicionado colgando de las ventanas. En las calles principales, los charcos en el pavimento reflejan una lluvia reciente, mientras el mercado bulle de actividad y la polución lumínica de los letreros LED ilumina el cielo. No puedo evitar maravillarme con el trabajo de iluminación y diseño ambiental; ya que logran una experiencia inmersiva y le dan a Kowlong una personalidad propia, casi como si fuera otro personaje.
Desafortunadamente, cuando se trata de captar la atmósfera y las intensas peleas del juego, es la propia experiencia lo que pondrá a prueba a los jugadores. Slitterhead presenta una historia que es difícil de seguir, ya que su narrativa se reduce a breves intercambios con los Rarities, seleccionados a través de menús. Ninguna conversación supera los tres minutos, lo cual podría ser positivo si estos fragmentos de historia fueran realmente profundos o ayudaran a resolver el misterio. Aunque se logran atar algunos cabos sobre las facciones y los aspectos más oscuros de la ciudad, luego la historia se vuelve confusa y complicada de entender. Lo que sí destaca es la personalidad de los personajes. La estructura del juego consiste, en su mayoría, en entrar a un nivel, enfrentar (o al menos en parte) la amenaza de esa área, y luego salir para una charla. No siempre se reflexiona sobre la misión completada ni se discute lo que sigue; a menudo, solo se mantienen conversaciones triviales. Y antes de que realmente puedas asimilar lo que está pasando, la misión ya ha terminado.
La estética merece reconocimiento. Las escenas de diálogo tienen un toque noir, mostrando a un Rarity en una silla con otra imagen semitransparente superpuesta, lo que añade a la bien construida atmósfera. Esto ayuda a suavizar la frustración por la falta de claridad en la historia, ofreciendo elementos visuales llamativos que entretienen, aunque no es una solución definitiva.





Esta falta de claridad en la historia es aún más notoria en misiones que, de repente, se alargan en comparación con las que normalmente duran solo 15 minutos. En estos casos, la orientación es menos clara. A veces, no puedes avanzar o desbloquear una misión nueva hasta encontrar a un Rarity escondido en una misión anterior. Para desbloquearlo, debes poseerlo por primera vez, lo cual se logra sacando a tu espíritu de un personaje y llevándolo hasta el siguiente. En una misión en particular, pasé mucho tiempo buscando a un Rarity hasta que finalmente noté una ventana abierta que apenas estaba señalada. En esa misma misión, desbloqueé a otro Rarity sin hacer nada; simplemente apareció en mi equipo sin explicación. Todavía no sé si esto fue intencional o un error, porque hay muchas cosas en Slitterhead que el juego no explica.
La posesión de personajes y el uso de sus habilidades no se limitan al combate; a veces, son clave para resolver acertijos y avanzar en un nivel. Al poseer un cuerpo, puedes usar un brazo ensangrentado como gancho para escalar edificios y explorar nuevas área. En ocasiones, no puedes continuar hasta que dejas el cuerpo actual y en tu forma de espíritu flotes hacia arriba y poseas a otro civil en un tejado inaccesible al parkour. Este cambio entre combate y acertijos le da dinamismo a la historia oscura del juego; ya que siempre estás en movimiento y pensando cuál deberá ser tu siguiente paso, incluso en los momentos más lentos.
Estos elementos, junto con los NPC de apariencia plástica que no pertenecen al elenco principal, hacen que Slitterhead se sienta como un juego de terror serie B. Tiene el espíritu de una aventura de presupuesto promedio de la era de PS3. Es tosco pero encantador, si te dejas llevar. Del mismo modo, tiene un estilo que recuerda a los juegos de Suda51, como Lollipop Chainsaw o Shadows of the Damned, lo que atraerá a algunos jugadores. Aunque podría decepcionar a otros, ya que Slitterhead es obra de Keiichiro Toyama, creador de Silent Hill y Siren. La realidad es que nunca alcanza el nivel de esos títulos. El legado de Toyama no basta para hacer de este juego una obra excepcional, aunque tenía potencial para serlo. Al menos, cuenta con la otra mitad del juego: combates estilizados y brutalmente macabros, que son un gran punto a favor.
Como comentaba, Slitterhead es un juego de terror y acción donde puedes poseer a otras personas a través de un espíritu, alternando entre civiles y personajes con habilidades especiales en medio de combates contra criaturas demoníacas. Esta mecánica permite desatar una variedad de habilidades infernales, todas alimentadas por la sangre del personaje que controlas. A pesar de sus aspectos confusos, la experiencia sigue siendo muy entretenida y, aunque enigmática, es uno de los juegos más originales que existen.





Aprender a dominar cada personaje y sus características es un verdadero placer. Alex, el motociclista, es de los más potentes, ya que usa una espada de sangre para el combate cuerpo a cuerpo y una escopeta recortada también de sangre, ideal para un devastador golpe final. Anita, por su parte, puede invocar a otros humanos, lo que garantiza que tengas cuerpos para cambiar si tu salud baja. De forma astuta, al convocar a estos aliados, puede utilizar la habilidad “Mind Jack” en varios a la vez, quienes en vez de huir, atacarán a los Slitterheads automáticamente, lo cual es crucial en batallas difíciles, permitiéndote atacar a los jefes más fuertes mientras estos quedan paralizados. Estas habilidades se potencian considerablemente si encuentras los fragmentos ocultos en los niveles, los cuales ofrecen puntos de habilidad adicionales además de los obtenidos al completar misiones. Aunque los árboles de habilidades no son profundos, al final te sientes como un verdadero mago de sangre, controlando cuerpos y caos para eliminar cada demonio que se interpone en tu camino.
El combate en Slitterhead también requiere estrategia. Esquivar cada ataque es un reto, por lo que aprender el sistema de parry es crucial. Este parry funciona de manera distinta, ya que debes mover el stick derecho en la dirección del ataque en vez de presionar un botón en el momento justo, lo cual resulta desafiante y satisfactorio. Además, las habilidades consumen sangre, lo que disminuye la salud del personaje, por lo que no puedes depender de un solo Rarity por mucho tiempo y tienes que alternar entre ellos y los civiles más débiles. Aunque no es el combate más profundo o fluido, Slitterhead sabe cuándo desafiar a los jugadores y cuándo hacerlos sentir como auténticos seres sobrenaturales.
En Slitterhead, ser un luchador que manipula sangre y enfrenta demonios en la impactante y oscura jungla urbana de Kowlong es una experiencia entretenida. El juego logra un buen balance entre empoderamiento y desafío mientras posees cuerpo tras cuerpo para vencer a tus enemigos. Es emocionante usar estos poderes sobrenaturales para explorar la ciudad y descubrir misterios. Sin embargo, el juego se ve afectado por una historia complicada, la falta de señalización adecuada en algunas misiones, y una narrativa que es difícil de seguir en sus doce horas de duración. Quizás no marque un hito en el género de horror y acción, pero para aquellos que disfrutan de su rareza, será una joya subestimada por años.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Slitterhead brindada por Bokeh Game Studio para PS5.
PUNTOS BUENOS
Diseño de entornos y efectos de luz convergen en una impresionante sensación de inmersión. Conjunto de personajes bastante únicos en habilidades. Un combate que brinda poder y el suficiente reto para hacerlo genuinamente divertido. El diseño de las criaturas es increíble.PUNTOS MALOS
Historia confusa y difícil de seguir. Falta de señalización clara en algunos niveles. Los NPCs secundarios poseen una apariencia que roce la falta de pulido.CONCLUSIÓN
El primer juego de terror de Bokeh Game Studio está completamente fuera de sincronía con los títulos actuales del género, lo que lo vuelve aún más intrigante. Un combate satisfactorio y un talento excepcional para capturar el tono y el diseño se unen en la propuesta más peculiar del año. No obstante, su propia búsqueda por lograr convertirse en algo único hace que obvie elementos básicos para cualquier experiencia de juego, tornándose bastante confuso y algo frustrante en el proceso. Aún así merece mucho la pena darle una oportunidad.