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Luego de algunos retrasos, Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos llega finalmente a los cines (de hecho esta es la primera película que veo en cines desde el inicio de la pandemia), pavimentando así el debut de el Maestro del Kung Fu en el MCU.

Ambientada en algún momento después de los eventos de Avengers: Endgame, Shang-Chi presenta a Simu Liu como su héroe epónimo. Viviendo en San Francisco como un apacible valet parking llamado Shaun, Shang es arrancado de su modesta vida cuando es atacado por un grupo de matones y por un maníaco con una espada por brazo llamado Razor Fist (Munteanu). Aunque Shang-Chi es más que capaz de arreglárselas solo, los matones se llevan su colgante, una preciosa reliquia recuerdo de su madre. El ataque es una señal de que su padre, Wenwu (Tony Leung), conoce su paradero y es probable que el siguiente objetivo sea su hermana, Xialing (Zhang).

De hecho, Wenwu es el verdadero fundador y líder de los Diez Anillos, que vimos por primera vez en Iron Man de 2008. Su organización se llama así por el descubrimiento de unos diez anillos de origen desconocido, que conllevan un inmenso poder y conceden a su portador la vida eterna. El amor y la formación de una familia parecieron atenuar los objetivos más crueles de Wenwu, pero la trágica pérdida de su esposa lo despoja de su barniz más pacífico. Ahora, Shang-Chi tiene que enfrentarse a su padre y evitar que desate un poder aún más oscuro.

Entre los mejores atributos de Shang-Chi están sus escenas de acción, las coreografías de lucha y la dirección de Destin Daniel Cretton, que también coescribió la película junto con Dave Callaham y Andrew Lanham. Debo decir que este es uno de los mejores elementos de la película, ya que la dirección de Cretton tiene una fuerte energía y estilo que refuerza los elementos más únicos de Shang-Chi.

La acción es rápida y, a pesar de ello, las escenas de lucha no están editadas de forma incomprensible. El público podrá ver secuencias de movimientos con tomas y planos largos, de modo que se puedan apreciar las impresionantes coreografías de los actores y del equipo de especialistas. Debo señalar que ningún movimiento es desperdiciado, además que la película muestra una buena variedad de estilos de lucha. De hecho, hay toques que pueden resultar familiares a los fans de Jet Li o de Jackie Chan, además de escenas que tienen una mayor influencia del wuxia. Como dije líneas arriba, todos los momentos de acción están bien editados y bellamente rodados, lo que hace que la película sea mucho más entretenida de ver, a diferencia de otras películas de acción que prefieren respaldarse del sacudido desorientador de la cámara.

Simu Liu y Meng’er Zhang se imponen como Shang-Chi y Xialing, un dúo de hermanos con gran presencia física y bastante carisma. Es preciso señalar que el aspecto exterior de Liu, de modales suaves, y su comportamiento de oficinista, se yuxtaponen bien a su habilidad cuando su cuerpo se convierte en un arma viviente.

No obstante, me quedo con la interpretación de Tony Leung quien ofrece un antagonista que es a la vez un tirano, pero que no pierde una gama interesante de cualidades empáticas. La forma en que los guionistas construyen a Wenwu, como un villano que ha sido parte del MCU, y que ha actuado en las sombras durante algún tiempo, fue un movimiento inteligente. Como ya te habrás dado cuenta, esta es la organización en la que los terroristas de AIM, en Iron Man 3, modelaron sus Diez Anillos y la versión del mandarín de Trevor Slattery.

Aunque en cierto modo esta es la versión actualizada del Mandarín en el MCU, Cretton y sus coguionistas han hecho un buen trabajo al ajustar el personaje para convertirlo en una amenaza para los héroes, pero también en alguien dimensional y con capas. Cabe señalar que los mismos Diez Anillos también han sido adaptados, ahora parecen anillos de hierro de Kung Fu. Afortunadamente, los anillos siguen siendo armas de poder supremo, y la película hace un ligero guiño a su posible origen.

El resto del reparto es un poco escaso. La comedia de Awkwafina es probablemente un gusto adquirido para algunos. Como Katy Chen, aporta poco a la mesa para la narrativa. En realidad no sirve más que para tener un papel cómico y aligerar el ambiente con algunas bromas. Para mí, la mayoría de los chistes de Katy no tienen ninguna gracia. A favor de Awkwafina, cuando su personaje tiene que actuar de forma más solemne y seria, es infinitamente más tolerable.

En segundo lugar, otro elemento poco rescatable es Razor Fist. En realidad, la película establece una interesante subtrama y una rivalidad con Death Dealer, como el hombre que supervisó el brutal entrenamiento de Shang-Chi en su juventud. También hay otra escena bastante interesante con el mismo personaje a mitad de la película que debería haber tenido un mejor desenlace. En cambio, la película opta por centrarse en Razor Fist, que, aparte de su prótesis de brazo-espada, es un villano bastante soso y cursi.

El otro inconveniente principal de Shang-Chi es que la película comete algunos errores importantes en el segundo acto. Un personaje unidimensional del MCU hace un regreso bastante inútil. Algunos fans pueden encontrarlo divertido, pero siento que aporta poco al gran esquema de la película. Pero bueno, a pesar de ser poco sustancial, debo admitir que fue un bonito fan service y que, de alguna manera, ayudar a cerrar el mito de «El Mandarín» de Iron Man.

El otro problema es que el meollo del acto final resulta demasiado forzado. La película tiene un fuerte conflicto en su centro entre el despótico Wenwu y su noble hijo Shang-Chi. El final se aleja demasiado de eso con una amenaza que también está fuera de lugar. Teniendo en cuenta que el villano es Wenwu, el verdadero Mandarín, el conflicto con su hijo es lo bastante rico como para haberlo explotado hacia el final. Lo que sucede es que si bien las dos primeras partes de la película tienen una sustancia bastante única, hacia el final Shang-Chi recuerda que es una película de Marvel y nos rellena la pantalla con lo que usualmente nos tiene acostumbrados. En cualquier caso, el Wenwu de Tony Leung es fácilmente uno de los mejores villanos del MCU en mucho tiempo.

De más está decir que los aspectos técnicos son gloriosos. El mundo y las criaturas son realmente bellas, y todo el lore presentado tiene una majestuosidad bastante impresionante. Y si bien ya mencioné que las escenas de peleas son bastante disfrutables, el efecto de los anillos, en cada golpe, es bellísimo.

Como nueva película del MCU, Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos tiene mucho a su favor. Posee una gran energía, una sólida dirección y un nuevo e interesante conjunto de personajes. La película comete algunos errores en la segunda mitad que la alejan del fuerte conflicto central entre padre e hijo. Además, algunos de los actores secundarios son insípidos y algunos de los chistes bastante forzados. Sin embargo, cuando Shang-Chi empieza a luchar y toma el protagonismo, es cuando Shang-Chi encuentra su ritmo.

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Cine y tv · Noticias
Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.