fbpx

Olija Review

Videojuegos
7.5

Bueno

Cuando vi por primera vez el anuncio de Olija, lo que más me llamó la atención fue la jugabilidad. El personaje se teletransportaba con fluidez por el campo de batalla y arrancaba trozos de carne pixelados a sus oponentes. Y si bien no sabía nada del contexto, ni de lo que estaba ocurriendo, no me importó. Olija proyectaba un aspecto despiadado y bastante atractivo. Y, en la práctica, todos estos atributos son la base de Olija, sólo que hay un montón de otros elementos que rodean al juego y no le permiten prosperar.

Faraday, el protagonista de Olija, es un personaje… interesante. La historia, según he podido descifrar, nos muestra la fallida búsqueda de Faraday por encontrar riquezas con el fin de llevarlas a su pueblo costero que se desmorona lentamente. En el camino encuentra un artefacto maldito conocido como “El Arpón”. Con esta nueva arma en la mano, se adentra en los templos y pueblos perdidos en busca de recursos, además de construir un nuevo asentamiento.

Olija, y el mundo que el juego ha creado, tiene una capa bastante interesante de mitología. Por un lado, ese es un buen detalle, ya que siempre me han gustado los títulos que cuentan grandes historias. Me gusta que haya un gran mundo, un mundo con elementos más allá de nosotros mismos. La sensación de ser un engranaje en una máquina puede ser muy poderosa y obliga a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos. Pero, por otro lado, las historias tienen que seguir siendo sobre los individuos que las habitan. Por desgracia, Faraday parece más una excusa que un personaje. Su falta de personalidad y caracterización, supongo, era de esperar porque hacia el final es un protagonista mudo. Eso significa que el juego no da señales emocionales claras, y en su lugar se basa en momentos de larga duración sin diálogo.

Un gran problema de la historia y del juego es la falta de comunicación. En el caso de la trama, la sensación mitológica de todo lleva a que las cosas sean un poco dispersas y sin sentido. Por ejemplo, uno de los niveles se respalda sólo del sigilo, ya que si esta facción te ve, te matará en cuanto te cruces con ellos. No obstante, la próxima vez que veamos a esta misma facción, te entregarán un artefacto de valor incalculable. ¿Me perdí la parte en la que se negoció la paz? Soy partidario de cubrir las narraciones con metáforas y contar una historia sin palabras, pero cuando este tipo de preguntas básicas siguen sobre la mesa, algo ha fallado.

Un problema relacionado es el estilo de arte de píxeles de Olija. A mí, como a muchos otros aficionados al indie, me encanta el estilo retro pixelart. Sin embargo, cuando intentas seguir una trama sin diálogos, eliminar mi capacidad de leer las expresiones faciales no funciona del todo bien. Una vez más, esto reduce tu capacidad para leer la habitación y descifrar elementos más abstractos. Tanto es así, que los cambios en la música y las intencionadas cutscenes son las únicas formas en que el juego puede obligarte a prestar atención.

Antes de adentrarnos en las otras cuestiones del juego, hablemos del núcleo del mismo. Debo elogiar a los desarrolladores en este aspecto. Sencillamente, cuando es bueno, es bueno. Al principio de la campaña recibes “El Arpón”, un objeto maldito que te permite teletransportarte a cualquier objeto o enemigo golpeado. No es en absoluto una mecánica nueva, pero añade algo de movilidad al combate que realmente ayuda a mejorar las cosas. Hay un frenetismo emocionante en la experiencia, ya sea en una sección de plataformas de precisión, centrada en un puzzle, o saltando de enemigo en enemigo en una secuencia de combate.

El combate cuerpo a cuerpo, por el contrario, es menos satisfactorio. Tiende a convertirse rápidamente en un masheo, por lo que puede ser difícil descifrar lo que está pasando. Bajo esa misma lupa el pixelart no ayuda. El personaje del jugador es un montón de píxeles con mucho negro en la paleta de colores, al igual que los enemigos. Si se juntan varios de ellos, será difícil entender lo que está pasando. También le haría un favor al juego si no mencionara los combates contra los jefes. No hay muchos, y me hubiera gustado que hubiera más, ya que todos estos encuentros aportan un sabor único a la jugabilidad. Creo también que estos combates son lo suficientemente accesibles para los recién llegados, pero requieren mucha atención y precisión a medida que se avanza hacia el final de la campaña.

Los sistemas en Olija pueden parecer poco explicados ya que el tutorial de este juego es bastante minimalista. También existen algunos otros puzles que presentan nuevas mecánicas sin ninguna fanfarria. Por ejemplo, lo que parecen ser trampas obvias, son evidentemente trampas obvias que evitaremos simplemente al saltar sobre ellas. Otro problema más frustrante es que es demasiado fácil perderse Olija. El juego te permite navegar a diferentes niveles consultando un mapa. Este mapa, al que sólo se puede acceder cuando se navega a un nuevo nivel, también contiene toda la información sobre los objetos clave, entonces siento que el juego exige mucho del usuario, dificulta las cosas de manera innecesaria.

Es importante señalar que los problemas creados por la falta de información van a ser un problema menor a futuro. El hecho de que los combates estén demasiado juntos remedia un poco lo caótico que resulta no contar con un mapa. En Olija, la información se aprende mediante la rejugabilidad, a pesar de mi deseo de aprender mediante la instrucción. No obstante, a pesar de todo ello, es innegable que la experiencia mejora con el tiempo.

Quiero que Olija me guste mucho más de lo que me terminó gustando. Cuando el juego funciona, funciona bien. La jugabilidad es hábil, brutal y fluida. Nunca negaré el disfrute que proporciona este juego. El problema es bastante simple, y es que sólo hay un número determinado de encuentros emocionantes que el juego puede ofrecerte. Aún así, la pérdida de tiempo por la falta de claridad en las instrucciones, y de accesibilidad a la información, es imperdonable. Quizás otros jugadores encuentren la ambigüedad menos problemática, pero para mí fue un verdadero obstáculo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Olija para Nintendo Switch, brindada por Devolver Digital.

Good

  • El desplazamiento aporta mucho a los puzles y a la precisión de las plataformas, así como a los combates; los combates contra jefes están bien ejecutados; el sistema general de peleas tiene elementos interesantes

Bad

  • La historia es demasiado vaga; el juego es poco accesible en cuanto a información; el pixelart dificulta las cosas

Summary

A pesar de un sistema de combate bastante disfrutable, creo que Olija se queda a medio camino en su intento de ser una experiencia bastante mística.
7.5

Bueno

Lost Password