Análisis

Cuando usualmente escribes acerca de un videojuego es bastante tentador compararlo con otros títulos anteriores con la intención de encontrarnos con un panorama más completo y, al mismo tiempo, más accesible para el entendimiento de los lectores. Esa es una práctica que usualmente prefiero evitar ya que supone pasar por alto los méritos individuales del juego a analizar. No obstante, el día de hoy romperé mi única regla.

La verdad de la milanesa es que nunca estuve tan entusiasmado por encargarme del análisis de Nioh. Cabe destacar que tuve la chance de probar la demo alpha el pasado abril y lo que encontré en verdad no me gustó del todo. Desde problemas con la movilidad de la cámara, el loot escaso y la intensa dificultad hicieron que no pudiera disfrutar del juego. Menos mal todo eso cambió al momento de probar las últimas demos y, aún algo escéptico, decidimos probar el juego completo.

Luego de abrir una cerveza del refrigerador, inserté el disco del juego y empezó la gloria. No es exagerar el decir que Nioh es la primera gran y real sorpresa del 2017. El equipo de Team Ninja realmente fue capaz de expandir la fórmula de Dark Souls y llevarla a territorios totalmente novedosos y excitantes. A pesar de todo, el juego contiene algunos pequeños tropiezos pero que de ninguna manera ensucian el resultado final y la retadora experiencia que es Nioh.

El inicio del juego rápidamente pondrá el alerta el radar de todos los veteranos de la saga Souls. William Adams, un rebelde irlandés, se encuentra atrapado en una prisión inglesa. Tu primera misión será la de conseguir la libertad escapando del encierro. Todo este segmento cumple el rol de enseñarte los elementos básicos del juego.

Antes de finalizar tu primera incursión en Nioh, William se topará con Edward Kelley, principal antagonista del juego, quien tomará prisionero al espíritu guardián de William. El juego real inicia una vez desembarcados en las costas japonesas. Luego de presentarnos con el legendario ninja Hattori Hanzo, nuestra misión tomará un nuevo curso, ya que no solo deberemos de atrapar a Kelley, sino ayudar a nuestros nuevos amigos a derrotar a los demonios Yokai quienes mantienen las tierras japonesas sumidas en terror.

En este punto cabe mencionar que la manera en que Team Ninja ha dispuesto la historia de Nioh es engorrosa y hasta algo desordenada. Es un poco complicado el poder mantenernos al ritmo en el cual el juego nos presentará a la mayoría de personajes, rostros, locaciones y otros elementos de la historia japonesa. Tanto así que puedes llegar a perderte si no mantienes la atención debida a los diálogos. En todo caso, lo que es realmente sorprendente aquí, es el tiempo dedicado por la desarrolladora a mostrarnos distintas cinemáticas y bloques tras bloques de diálogos para brindarnos siempre el contexto de lo que está haciendo William en ese preciso momento, pero que por momentos, se siente hasta excesivo.

La calidad y la grandeza de Nioh se sostiene en sus mecánicas y a las pruebas que nos pondrá en nuestras propias habilidades para dar caza a los demonios. La mecánica que popularizó From Software, Nioh la lleva a un nivel más ágil y rápida, con una experiencia casi netamente orientada a la ofensiva, digna sucesora de otros títulos de Team Ninja. Y este es uno de los puntos donde este juego va marcando su propio camino, me refiero a las posturas de ataque.

Cada una de las 3 posturas (alta, mediana, baja) cambia inmediatamente nuestra aproximación a las batallas, en cuanto al daño que podamos realizar, la manera en que maniobramos nuestras armas y que tan rápido o no podremos evadir a nuestros enemigos. Cabe destacar que cada arma del juego también dependerá mucho de la postura a elegir lo cual nos da un sistema más táctico con muchas opciones para enfrentar situaciones particulares. ¡Genial!

El Ki vendría a ser la contraparte de la stamina en los conocidos juegos de Miyazaki. Al igual que su referente, toda acción como ataques, bloqueos, rodadas, correr, etc estará supeditado a nuestra barra de Ki. De consumirse por completo nos quedaremos a merced de nuestro rival. No obstante, es aquí mismo donde los amigos de Team Ninja inyectan una pequeña dosis de brillantez. Luego de finalizado un ataque tendremos la chance de recuperar instantáneamente alguna porción de Ki si es que hacemos la combinación de botones correcta. Aunque suene bastante simple, quiero dar fe de que este aditamento cambia en mucho la manera en que enfrentaremos muchas de las batallas y evita que el juego se estanque en un «atacar, retroceder, esperar que se recupera la barra de stamina, atacar de nuevo».

Ahora, en este punto es preciso aclarar algo. Tanto Dark Souls como Nioh tiene un sistema de combate determinado, son diferentes y eso no significa necesariamente que uno sea mejor que el otro. Probablemente eso dependerá mucho del estilo mismo del propio jugador. Lo que sí me queda claro es el esfuerzo por la desarrolladora por querer entregarnos una opción más de la conocida hack and slash. Y que bajo esa premisa, este título se individualiza y aspira a ser algo más que una copia de Dark Souls.

En cuanto a los enemigos, es bastante placentero ver los diseños realizados para los demonios Yokai que encontraremos en nuestros recorridos. Y es que en Nioh la palabra «variedad» queda corta. Desde demonios pequeños y ladillas, hasta algunos otros de tamaños más intimidantes, quienes usualmente merodean las zonas cercanas a las temibles «boss battles«. Los jefes continúan mostrando un alto nivel de diseño, no solo de manera estética, sino de batallas bastante memorables que supondrán que encontremos la mejor táctica para hacerles frente.

De la mano con el sistema de batalla el juego propondrá una cantidad morbosa de armas con niveles y cualidades diferentes, todas en base a un tipo especial de armamento (espada, espadas dobles, hachas, etc.). Del mismo modo, el título nos propondrá un sistema de ramas para las distintas técnicas a aprender, entre Ninjitsu o hechizos mágicos.

A medida que te vayas familiarizando con las técnicas, verás que morirás con menos frecuencia. Cabe destacar que anteriormente yo ya me he visto castigado una y otra vez por la franquicia Dark Souls, y teniendo eso en cuenta, probablemente me resultó un poco más sencillo el enfrentar la propuesta de Nioh desde un inicio.

Este juego te propone que vayas conociendo todos los recursos que pone a tus manos, y que veas cuál de ellos te resulta más eficiente al momento de la batalla. Es así que estamos ante una dura (pero divertida) tarea, probablemente no recuerde algún otro juego en mucho tiempo que me haya mantenido atento a aprender y diferenciar cada uno de sus elementos. Desde el tipo de indumentaria, armas, qué aprender en el Dojo, como modificar el armamento, crear, disolver, etc.

Ahora, como buen RPG, el juego está supeditado a un sistema de mejoras que toma prestado de Dark Souls. Bajo esa idea, lo que deberemos hacer es ver qué elementos de tus destrezas mejorar, ya sea vida, fuerza, ki, magia, etc., en realidad todo dependerá de tu estilo de juego y qué estilo de ofensiva desees adoptar. Pero cabe destacar, que a pesar que Nioh tenga opciones de magia, estas funcionan más como un complemento a las armas, las cuales son las verdaderas estrellas del juego.

Nioh continúa su camino de independización cuando vemos en conjunto la estructura del mundo y misiones que propone. Cada una de ellas es independiente entre sí y cada región del mapa se caracteriza por tener un par de misiones principales y otras secundarias que se encargarán de ir formando la historia. Cabe destacar que cada misión secundaria puede ser una experiencia bastante positiva, ya que no solo te da la oportunidad de obtener mejores armas e indumentaria, sino que también ayuda a expandir la historia y abrir nuevas locaciones y alguno que otro escenario.

Del mismo modo, el juego te da la opción de incursionar en las misiones Twilight, las cuales tomarán parte en escenarios ya visitados, pero maquillados con cielo color sangre y un gran número de Yokais muchos más fuertes que los vistos en la campaña principal. Este añadido es bastante bueno ya que funciona muy bien como contenido extra para regresar al juego una vez terminada la campaña principal.

En cuanto a los elementos multijugador, lo he probado solo un par de veces: La primera vez para ayudar a uno de mis amigos a superar un nivel, pero cuya partida se vio interrumpida por una razón externa al juego. Y una segunda vez para probar qué tan bien funcionaba la conexión, no obstante, esta última vez fue un poco más problemático, ya que fácilmente me tomó varios intentos hasta que el juego me emparejara con otro usuario. A manera personal, yo siento que este tipo de juegos es para disfrutarlo uno solo y ver tus propias capacidades para superar algún nivel complicado. Se sufrirá, sí, pero al mismo tiempo es altamente reconfortante y bastante grande la sensación de satisfacción una vez superada la misión.

A diferencia de Dark Souls, donde encontramos notas de otros usuarios caídos en acción, la versión de Nioh nos propondrá invocar el espíritu del jugador asesinado y enfrentarnos a él para recibir un buen loot. Para hacer las cosas incluso más interesantes, el juego nos da la opción de unirnos a una facción que recibirá premios de acuerdo a cuál de todas eliminó la mayor cantidad de espíritus en la semana. Sin lugar a dudas esto es algo que alimenta el metajuego y expande los límites de la historia en sí.

Para concluir, me quedo con la idea que Nioh ha sido una gran sorpresa y, con suerte, uno de los mejores juegos de lo que va del año. Yo empecé a jugarlo sintiendo mucho de la esencia de Dark Souls, y en efecto, lo hay. Pero a medida que continúas avanzando te puedes dar cuenta dónde es que se abre camino y cuáles son las propuestas novedosas que Nioh logra inyectar a la fórmula. En vista al futuro, puedo estar seguro que se han asentado bases para abrir toda una nueva franquicia que valga por su propio nombre.