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Hyrule Warriors: Age of Calamity Review

7.5

Bueno

A pesar de mis esfuerzos por sumergirme en el mayor número posible de géneros y franquicias, el “hack and slash musou” jamás me ha atrapado del todo. Dynasty Warriors y Samurai Warriors fueron dos ejemplos de este género que no me atrajeron, y aunque los títulos derivados como Dragon Quest Heroes y Hyrule Warriors despertaron mi interés, las horas que pasé jugando con ellos no terminaron de convencerme.

Es en este punto que el último The Legend of Zelda dio vida al spinoff Hyrule Warriors: Age of Calamity, título que debo reconocer que realmente me atrapó, a diferencia de los títulos anteriores, proporcionando una atractiva narrativa establecida 100 años antes de los eventos de The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Considerando todo, termina siendo una experiencia bastante típica del género Warriors, pero que se las arregla para ser divertida a pesar de ser obstaculizada por su repetitiva jugabilidad y sus espantosas caídas de cuadros.

La historia comienza en la línea de tiempo de Breath of the Wild en donde el renacimiento de Ganon es el foco de todo el asunto. La Calamidad sobreviene e innumerables Guardianes asedian el castillo de Hyrule y los pueblos de alrededor, dejando destrucción a su paso. El regreso de Calamity Ganon coincide con el despertar de un pequeño Guardián, uno que parece estar unido a la Princesa Zelda de alguna manera.

Sintiendo el peligro que se avecina, escapa a través de un portal que lo hace retroceder 100 años, todo en un intento desesperado de advertir a Zelda, Link y otros sobre la calamidad que les espera, con la esperanza de que sus acciones puedan cambiar el futuro. Esta revelación envía a Link y compañía en un largo y peligroso viaje a través de Hyrule, mientras intentan unir a los Campeones y preparar a las antiguas Bestias Divinas para que luchen contra los aliados de Calamity Ganon, conocidos como el Clan Yiga. Y sin menospreciar a la interminable horda de monstruos que se interponen en su camino.

Mientras que algunos criticaron a Breath of the Wild por tener una historia débil, Hyrule Warriors: Age of Calamity es todo lo contrario. Hace un trabajo admirable al contar la historia de los eventos que ocurrieron un siglo antes que los de Breath of the Wild. Si bien algunos eventos que ocurren a lo largo de la historia, como el viaje en el tiempo de los Guardianes, me hacen cuestionar si la historia que se cuenta es verdaderamente canónica o no, sigue siendo un relato completamente disfrutable.

Aunque no todos los personajes reciben el mismo tratamiento, es impresionante ver cómo algunos reciben mayor profundidad. En el caso de la princesa Zelda, la ves luchando consigo misma a lo largo de la historia, cuestionando su capacidad para detener a Ganon. El trabajo de voz es bueno sin ser sorprendente, pero sigue siendo una adición digna junto con un montón de cutscenes muy detalladas y de buena calidad. En definitiva, Age of Calamity sorprende por la calidad de su narrativa, haciendo un gran trabajo al proporcionar un poco más al lore de Breath of the Wild.

La calidad de la historia está siempre presente, sin embargo no se puede decir lo mismo de las imágenes en el juego. Utilizar la misma estética general de Breath of the Wild fue la decisión correcta, lamentablemente a veces se ve particularmente borroso y feo en parte a la escalada de resolución dinámica que se produce tanto en el modo acoplado como en el modo portátil. El escalado dinámico de la resolución tiene sentido, ya que reduce la resolución en un intento de mantener la calidad gráfica y la velocidad de fotogramas, pero hace que el juego se vea poco atractivo en ocasiones.

Lo que empeora las cosas es la velocidad de cuadros, que es absolutamente horrenda independientemente de la resolución dinámica y sus intentos de mitigar las caídas. Mientras que las caídas de fotogramas son parte integral de los juegos musou, donde cientos de enemigos se agrupan en pantalla, el hecho de que el juego caiga tanto, en algunos momentos, es casi imperdonable. Esta cuestión sólo se hace más evidente en el modo de dos jugadores, como habría sido de esperar.

El gameplay en Hyrule Warriors: Age of Calamity es exactamente lo que esperas del género. Como Link, Zelda, Impa o la multitud de otros personajes a los que tendrás acceso a lo largo de la historia, tu tarea es abrirte camino a través de los campos de batalla, cortando y fileteando a los cientos, si no miles, de enemigos que se encuentran entre tú y tu objetivo actual. Los objetivos no son especialmente complejos, ya que a menudo te piden que luches para llegar a un punto concreto del mapa, o que mates a un determinado número de un tipo de enemigo en particular.

El combate se siente bastante bien, ya que es muy divertido derrotar a una multitud de enemigos con sólo unos pocos golpes de tu arma. Los personajes tienen ataques regulares y pesados que pueden ser usados presionando X e Y respectivamente, además de una acción única que puede ser activada presionando ZR, así como un ataque especial que desatas presionando A una vez que el indicador especial esté lleno. Cada personaje también tiene la capacidad de usar las Runas del Sheikah, como Bomba Remota, Cryoniss, Stasis o Magnesis.

Otro gran detalle es que cada personaje se siente único, lo que de alguna manera son recursos para que el gameplay intente mantenerse fresco. No obstante, a pesar de la variedad de cada personaje, hacia el final el combate acaba siendo víctima de la monotonía, sintiéndose particularmente igual y tedioso. Pero oye, al menos las armas no se degradan y rompen como en Breath of the Wild.

Al avanzar por estos niveles, matando enemigos y explorando los entornos obtendrás un botín que puede ser utilizado fuera de las misiones para mejorar las armas, subir de nivel a los personajes, elaborar comida que proporciona boosts a las estadísticas para las próximas batallas y mucho más. Al igual que el mapa de Breath of the Wild, el mapa de Age of Calamity se llena rápidamente de un montón de iconos, ofreciendo misiones desafiantes en las que participar.

Algunos de los iconos, que vemos dentro del mapas, pueden ser completados al proporcionarles materiales específicos. Si los satisfaces, podrás ganar recompensas como corazones adicionales, recetas y combos de bonificación. Las misiones de desafío en el mapa ofrecen batallas que duran entre tres y cinco minutos, a diferencia de las veinte o treinta que se requieren para las misiones principales, que a menudo se centran en el uso de un solo personaje o en el uso de una habilidad de combate en particular.

Puede que no te recompensen con una progresión narrativa como en las misiones de historia, pero sí te proporcionan material adicional y puntos de experiencia. También hay misiones de desafío que te permiten pilotar, durante breves momentos, una Bestia Divina como en algunas de las misiones, y aunque son actividades que destripan por completo la velocidad de cuadros, definitivamente proporcionan una cuota de diversión.

No hay duda de que hay mucho contenido en Hyrule Warriors: Age of Calamity, pero tu kilometraje dependerá en gran medida de si te gusta o no un sistema de combate que se desgasta poco a poco.

A partir de un juego como Hyrule Warriors: Age of Calamity, siento que por fin entiendo el atractivo de los juegos musou, así como las conocidas deficiencias del género. Este título posee una excelente narrativa que sirve como una digna precuela para Breath of the Wild, y a pesar de algunos fallos, mentiría si dijera que no me divertí.

Independientemente de la diversión, tener una velocidad de cuadro tan inestable no es suficiente. Hyrule Warriors: Age of Calamity está a escasos metros de ser un título bastante competente, de solucionarse esos problemas creo que podría solidificarse como uno de los grandes spinoffs de Zelda. Puede que no sea atractivo para todos, pero si te gustan los juegos de Zelda o los musou, creo que vale la pena intentarlo.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Hyrule Warriors: Age of Calamity para Nintendo Switch, brindada por Nintendo.

Summary

Hyrule Warriors: Age of Calamity impresiona con su narrativa y sus divertidos cutscenes, pero su terrible performance y su repetitiva jugabilidad acaban sofocando su impacto.
7.5

Bueno

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