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Faltan menos de dos semanas para que el Ragnarök se desate sobre nosotros. Pero antes de que nos consuman las ansias, ya contamos con nuestras primeras impresiones de nuestras primeras horas con God of War Ragnarök. Ten por seguro que esto estará 100% libre de spoilers.

Ragnarök se sitúa después de los acontecimientos del primer juego, en el que, tras el viaje de Kratos y Atreus para esparcir las cenizas de su difunta esposa y madre, Fimbulwinter se ha instalado en la tierra de Midgard. Este cambio significa un invierno eterno para los habitantes de Midgard, pero que también señala un primer movimiento hacia el Ragnarök, el legendario fin de los días en la mitología nórdica.

Nuestro viaje comienza en la nevada zona montañosa que rodea la casa de padre e hijo, y nos vuelve a presentar la barba frondosa y el fruncido ceño de nuestro protagonista. El cansancio de Kratos es palpable mientras recorre las salvajes y congeladas tierras, lo que nos transmite una sensación de que la paz nunca será una opción para él.

Sony Santa Monica continúa claramente la tendencia de asegurarse de que Kratos es infinitamente más que un animal rabioso, infundiéndole una profundidad y una personalidad con las que nos engancha inmediatamente y que hacen evolucionar al personaje que conocimos en la saga anterior.

Atreus también ha dejado de ser un niño pequeño, evidentemente ha crecido y se ha visto transformado por los acontecimientos y las revelaciones de su pasado viaje. Naturalmente ahora posee una voz más grave y un carácter más duro que si bien son muestras de su mayor edad, ocultan lo impulsivo y descuidado que sigue siendo. Esta sensación me lleva a pensar que Atreus está destinado a hacerse más fuerte en esta aventura, convirtiéndose en algo más que el hijo de Kratos y dando un verdadero paso hacia adelante.

Aunque el Fimbulwinter está en pleno apogeo, eso no significa que solo caminarás por lúgubres paisajes invernales. Parte de nuestro avance nos llevó al reino enano de Svartalfheim, que es una extensión cálida y brillantemente iluminada que cuenta con un enorme lago y con un montón de asentamientos. Y aunque este reino es bastante abierto, permitiendo la exploración libre en barco con varios puntos de desembarco, las riendas sobre dónde puedes y no puedes ir son un poco más estrictas que en un verdadero mundo abierto. Esto es absolutamente coherente con el estilo del original, que presentaba pequeñas áreas contenidas a las que se podía acceder desde un centro abierto, y si te encantó entonces, probablemente te seguirá gustando ahora.

Las misiones secundarias se obtienen de forma natural conversando con los pocos NPC con los que podrás interactuar, y se elevan por encima de las típicas misiones de búsqueda que pueden impregnar los RPG de acción, ya que tienen un impacto significativo en la historia y siempre aportan beneficios tangibles. No pretendo revelar detalles, pero digamos que muchas de las misiones se adaptan perfectamente a la escala épica que Santa Monica sigue buscando en el diseño del mundo y sus habitantes.

El reinicio de God of War fue asombrosamente bello en PS4, pero prepárate para recibir una nueva bofetada, porque los entornos que he visto hasta ahora, en las primeras siete horas, son impresionantes. Desde los ya mencionados picos invernales de Midgard y los lagos cerúleos de Svartalfheim, hasta los pozos ardientes de una laberíntica mina, hay una atención al detalle que es básicamente sobrenatural en este punto. Los modelos de los personajes y la captura de movimientos son igualmente impresionantes, con Kratos y Atreus en particular, que lucen animaciones faciales matizadas que brindan bastante individualidad a sus personalidades y a su relación interpersonal que llega a sentirse realmente humano.

Evidentemente habrá también sangre y violencia, así que eso significa que lucharás contra varias bestias mientras intentas averiguar cómo detener el Ragnarök. Hasta ahora sólo están disponibles el hacha del Leviatán, las Blades of Chaos y el Escudo, y aunque estas armas tienen un montón de habilidades para mejorarlas y experimentar con ellas, el tiempo dirá si tendremos más juguetes con los que aventurarnos por Midgard.

El combate mantiene su claustrofóbica cámara por encima del hombro que te sitúa directamente en la acción, y es tan profundo, visceral y atractivo como lo recuerdas. De hecho, hasta dónde lo he jugado es muy similar al título del 2018. En las próximas horas será interesante ver cómo evoluciona el combate y si buscará superar a su predecesor o simplemente se contentará con mantener la misma sensación básica que el original. Sin embargo, con un combate de esta calidad, en cualquier caso vas a salir cubierto de sangre y profundamente satisfecho.

God of War entró en decenas de listas de GOTY hace cuatro años por una razón bastante importante. En ese sentido, su sucesor sí que iba a tener la valla bastante grande. Por lo que he visto hasta ahora, diría que las cosas van por buen camino, y la expansión de este increíble mundo, por parte de Sony Santa Monica, parece estar alcanzando los puntos necesarios, sobre todo por el cómo la narrativa me hace apostar bastante por la historia y el querer saber qué pasará. Además que, como dije antes, las interpretaciones son tan buenas, que mi corazón está completamente comprometido con lo que pasará en el desenlace de nuestros queridos personajes. La review completa del juego llegará el 4 de noviembre.

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Johann Aldazábal

Director Editorial | Analista de la industria de los videojuegos y el entretenimiento | Psicólogo Clínico | Músico amateur, geek, cinéfilo.