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Final Fantasy VIII Remastered marca el regreso de uno de los rpgs más queridos de la era del primer PlayStation y también la aparición de una re-edición que pensé que quizás nunca ocurriría.
Luego de ser testigo de la salida de versiones remasterizadas de Final Fantasy VII, XIX, X, X-2 y hasta XII, a veces parecía que Square Enix simplemente había decidido saltar el número ocho por alguna razón cabalística. Sin embargo, la verdad era muy distinta y varios problemas «técnicos» impedían a la compañía relanzar la saga de SeeDs y hechiceras.
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Afortunadamente, gracias al apoyo de los desarrolladores de DotEmu y Access Games, el juego fue recuperado y mejorado para volver a PCs y consolas modernas no solo con gráficos en alta definición, sino también unas pocas mejoras para la comodidad de nuevos jugadores, pero manteniendo la esencia del original intacta ¿Será Final Fantasy VIII Remastered capaz de cautivar a los fanáticos de los RPG
*Cabe mencionar que antes de hablar puntualmente de los cambios técnicos de la versión Remastered, daré mis puntos de vista sobre Final Fantasy VIII, sus pros y contras en el aspecto narrativo y jugable.
Si solo quieres leer que trae de nuevo Final Fantasy VIII Remastered salta a la sección «Leyenda Remasterizada»
Final Fantasy VIII, para los que no jugaron el origina, cuenta una historia independiente a sus predecesores. Tomas el rol de Squall Leonhart, un alumno de la academia militar Balamb Garden que entrena a varios jóvenes para convertirse en SeeD, soldados especializados en el uso de magia y bestias místicas conocidas como Guardian Force (GF) y que se dedican a cumplir trabajos como mercenarios para vivir.
A través de más de 40 horas (puedes pasar más de 100 si quieres descubrir todos los secretos) acompañas a Squall y a otros SeeD, como Zell, Selphie, Quistis e Irvine, desde su examen de graduación hasta complejas misiones para derrotar a una peligrosa hechicera. En el camino, trabajan para Rinoa Heartilly y la resistencia «Timber Owls» en el intento de independizar a su nación de las garras del imperio de Galbadia y las cosas solo se complican desde aquí.
La trama combina unos pocos elementos militares y políticos, una buena dosis de magia y la obligatoria misión para salvar el mundo, con una historia más compleja acerca del crecimiento personal, la importancia de los lazos con aquellos que te rodean y como, a veces, vale la pena confiar en los demás.
La historia de Final Fantasy VIII mantiene el enfoque fantástico de sus predecesores con invocaciones gigantes, magia, tecnología y armas fuera de lo común, y la «típica» amenaza que pone en peligro todo lo que existe. Pero a diferencia de los demás destaca una historia con personajes mucho más jóvenes cuyas emociones muchas veces toman protagonismo por encima de peligros globales.
Muchos fans consideran a este título como una historia romántica juvenil y personalmente creo que solo está detrás de Final Fantasy X en este aspecto. Por suerte, nunca llega a sentirse melosa o melodramática, aun si el protagonista pueda caerte pesado o algunas reacciones parezcan infantiles, todo encaja muy bien con los personajes.
Si lo que buscas es una leyenda épica con héroes curtidos por la tragedia, eso no es lo que encontrarás. Lo que si tienes es a un grupo de chicos con una responsabilidad más grande que ellos mismos y que van madurando a la vez que enfrentan cada obstáculo.
El mejor ejemplo de esta situación es el héroe: Squall Leonhart y su evolución de un antisocial solitario a un verdadero líder para su grupo. Este detalle fue uno de los que más resonó conmigo cuando jugué FF8 por primera vez en el año 2000 y creo que sigue siendo el factor determinante para saber que tanto podrás disfrutar de la trama.
Final Fantasy VIII es lo más cercano que la serie ha tenido a una novela para jóvenes adultos. Si esto te gusta o no, ya depende de tus preferencias personales.
Creo que está demás decirlo, pero Final Fantasy VIII Remastered no cambia en lo absoluto la historia, no agrega nuevos enemigos ni finales extras. Afortunadamente, este es uno de esos casos donde cuando algo funciona, es mejor no alterarlo.
Obviamente, un Final Fantasy no solo trata de su historia. La saga es conocida por reinventar sus sistemas y batallas con cada entrega y Final Fantasy VIII no es la excepción.
En esta ocasión, el núcleo del cambio es representado por el sistema Junction. A diferencia de otros rpgs, en Final Fantasy VIII, el crecimiento de tu personaje no depende entéramente de equipar armas y ganar experiencia, sino de obtener y equipar magia.
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Gracias a las Guardian Force, bestias míticas que los SeeD comandan, los personajes pueden robar magia de sus enemigos, acumularla y posteriormente colocarla en alguno de sus atributos como fuerza, vida, vitalidad, etc. Por ejemplo: Si Squall lleva consigo una GF que cuenta con la opción de «Junction» en su atributo de vida, podrá equipar 0 a 100 puntos de algún tipo de magia (Fire, Fira, Blizzard, etc.) para aumentar sus puntos de vida.
Lamentablemente, Junction se vuelve un arma de doble filo. Por un lado puedes mejorar a tus personajes rápidamente robando grandes cantidades de magia de enemigos pequeños; pero por otro, te ves forzado a alargar las luchas mucho más de lo necesario para adquirirla.
La adquisición de magia se realiza usando la habilidad de «Draw» una opción en el menú del combate de Final Fantasy VIII. Similar a Final Fantasy VII, el sistema de lucha no es por turnos, sino que debes esperar a que una barra (ATB) se cargue para realizar una acción, creando una sensación de urgencia.
El problema aparece cuando te das cuenta que pasas más tiempo usando «Draw» en lugar de opciones de magia, items o ataques cada vez que conoces un nuevo enemigo o encuentras un nuevo tipo de magia, volviendo a las peleas en un ejercicio de espera y monotonía.
Draw fue muy criticado en su momento y sigue siendo un factor «controversial» en Final Fantasy VIII Remake. Si bien dicha habilidad y las opciones de Junction le dan una identidad única y excepcional entre otros del género RPG, también ralentizan mucho el flujo de una batalla.
Otro punto negativo se encuentra cuando te das cuenta que «Gastar» tus puntos de magia reduce los atributos que las equipan, haciendo que utilizar hechizos sea una acción casi 100% perjudicial.
Si a esto le sumas la posibilidad de invocar a tus Guardian Forces como poderosos ataques que cubren toda la pantalla y que usar tus poderes máximos (Limit Break) requieren que tus personajes cuenten con muy poca vida, la estrategia óptima suele limitarse a invocar constántemente a tus bestias. El resultado suele ser un enfrentamiento no solo lento, sino monótono, al menos al inicio de la campaña.
Claro está, hay formas de evitar estos problemas. Por ejemplo: Existe el hechizo Aura para permitirte usar Limit Breaks sin sacrificar vida o el hechizo Haste que acelera tus acciones; pero ambas tácticas son viables recién en puntos avanzados de la historia.
Pero contrario a lo que podría parecer, el inestable balance de los duelos en Final Fantasy VIII los hace curiosamente entretenidos. Definitivamente hay un encanto en el enorme nivel de personalización que se te presenta prácticamente desde el inicio, a pesar de todos sus puntos negativos.
En resumen, el sistema de combate de Final Fantasy VIII sigue siendo la misma extraña mezcla de ideas originales, aunque no todas efectivas, de hace 20 años. Seguramente existen mecánicas mejor balanceadas en otros RPG, pero este sistema es parte de la identidad y alma del juego y, a pesar de sus fallas, funciona a su manera y le da un toque de originalidad que no se ha vuelto a ver desde entonces.
Pero como todo buen Final Fantasy, destruir monstruos no lo es todo y Final Fantasy VIII cuenta con un mini-juego que se ha vuelto un ícono para los fans de la franquicia: Triple Triad: Un duelo de cartas que podría verse hasta como un precursor de Gwent de The Witcher, en el mundo de Final Fantasy VIII Remastered prácticamente todos juegan Triple Triad
A través de toda tu aventura puedes coleccionar cartas y competir con ellas en un modo que puede que termines prefiriendo incluso por encima del regular. Aun si no eres fan de las cartas, estoy seguro que quedarás enganchado a este simple pero divertido mini-juego.
Leyenda Remasterizada
Luego de hablar de las bases de Final Fantasy VIII a nivel jugable y narrativo para todo aquel que no lo conociera y quienes quisieran recordarlo, paso por fin a hablar acerca de los cambios visuales y jugables que Remastered trae a la mesa.
Empezando por lo obvio, los desarrolladores a cargo de Final Fantasy VIII Remastered han rehecho por completo las texturas de cada uno de los personajes, tanto jugables como secundarios.
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Si bien aun es claro que los modelos 3D de 20 años de edad siguen siendo simples y de una baja cantidad de polígonos; pero gracias a las consolas modernas, estos modelos han sido revestidos por texturas de alta resolución sin pixeleado alguno. El cambio es tan drástico que ahora hasta puedes ver cada facción de los antes borrosos rostros de los héroes.
Desafortunadamente, esta mejora no se aplica a todo. Los fondos, al ser imagenes estáticas, contrastan bastante en calidad con los personajes y los muchísimos videos (FMV) también muestran un poco de vejez. Después de todo, imagino que hay un límite a lo que se puede lograr re-escalando estos recursos pre-renderizados.
Cabe mencionar también que se mantiene el aspecto 4:3 de un monitor cuadrado en lugar de forzar el aspecto 16:9 de las actuales widescreen. Algo que, siendo realistas, considero una buena decisión.
Por otro lado, Final Fantasy VIII Remastered también incluye 3 opciones diseñadas para mejorar la experiencia de juego para aquellos no acostumbrados a los RPGs de los 90s o quienes ya lo han superado. Estas opciones son:
- Eliminar las batallas al azar: Si quieres explorar el mundo y los calabozos sin ser interrumpido por enemigos invisibles, puedes presionar L3 y R3 a la vez. Aunque esto no te librará de las peleas oblgatorias según la historia.
- Subir el poder al máximo: Si presionas R3 tus personajes recuperarán toda su vida y siempre tendrán acceso a sus limit breaks. Es prácticamente hacer trampa y no recomiendo usar esta opción si es tu primera vez pasando la campaña, pero si eres de los que solo quiere ver la historia, puedes aprovecharla.
- Acelerar por 3: La opción más útil de lejos. Al presionar L3 los héroes corren el triple de rápido y las barras también se cargan a la misma velocidad. Una excelente forma de hacer Draw constántemente si quieres obtener 100 unidades de cada magia lo antes posible.
No recomiendo usar ninguna de estas tres opciones si es la primera vez que juegas Final Fantasy VIII, en especial R3 ya que anula casi por completo el reto de los enfrentamientos.
Por otro lado, si eres un veterano que solo quiere revivir la nostalgía de la historia y luchas clave de la misma, estoy seguro que apreciarás mucho las facilidades brindadas por las nuevas funcionalidades.
En conclusión, creo que Final Fantasy VIII Remastered es un título que quienes jugaron y gustaron del original apreciarán más que ningún otro. Si eres de aquellos que no soportó el sistema de Draw o la personalidad de Squall hace 20 años, aquí no cambiarás de opinión.
Pero por otro lado, si disfrutaste recientemente de las remasterizaciones de otros Final Fantasy antiguos por primera vez, estoy seguro que no querrás dejar un hueco en tu colección. Final Fantasy VIII Remastered no es un «remake» pero mejora drásticamente los gráficos de sus personajes y en cierta medida del resto del mundo; pero en el fondo, sigue siendo el «hermano raro» de la familia Final Fantasy.
Afortunadamente estas rarezas casi no perjudican al juego. Si bien no lo hacen el mejor ni el más atractivo, sin duda lo diferencian lo suficiente para ser una de las entradas más únicas y originales en la saga; tanto así que me arriesgo a decir que no ha salido nada similar desde entonces y solo por ello merece que le des una mirada.
Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Final Fantasy VIII Remastered para PlayStation 4 brindada por Square Enix.









