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Fast & Furious Crossroads Review

Videojuegos
3.5

Muy Malo

Los videojuegos basados en películas han desarrollado una reputación bastante negativa por sí mismos en las últimas décadas. Ciertamente no es por la falta de intentos, hemos tenido juegos basados en todo, desde las franquicias aparentemente fáciles de adaptar hasta los más desafiantes esfuerzos. Por desgracia, la mayoría acaban siendo cobros rápidos para los estudios que se centran más en la promoción de una franquicia que en la creación de un buen videojuego.

Hay excepciones, por supuesto, pero son raras. A pesar de que la franquicia Need for Speed ofrece mucha inspiración y recursos, aún no hemos contado con un correcto título de la franquicia The Fast and the Furious. Incluso cuando las películas de esta serie alcanzaron récords de taquilla, los juegos han sido bastante deslucidos: The Fast and the Furious 2006 y Fast & Furious: Showdown en 2013 fueron ambos muy mal recibidos. Lamentablemente, el recién estrenado Fast & Furious Crossroads continúa con la misma penosa trayectoria.

A pesar de que se suponía que iba a coincidir con el lanzamiento de la nueva película, Crossroads opta por tener su propia historia. Los eventos tienen lugar después de la película Fate of the Furious, ya que Letty y Dom están a la persecución de algunos terroristas que planean atacar a los Estados Unidos en un futuro próximo. Las pistas los llevarán a Madrid, donde Letty viaja sola mientras que Dom extrañamente decide regresar y visitar a su joven hijo. En Madrid, la historia presenta nuevos personajes, Vienna Cole (Sonequa Martin-Green) y Cam Stone (Asia Kate Dillon), que trabajan en el negocio de las grúas tras huir de un trágico suceso en Miami. El novio de Vienna, Sebastian, se encuentra endeudado con la organización mafiosa conocida como Tadakhul, y arrastra a las dos mujeres a sus problemas. Viena pide ayuda a Letty, haciendo así que las dos narraticvas se interconecten y eventualmente se unan en un nuevo equipo local, con Dom y Roman Pearce también sumándose eventualmente a la acción.

En lo que respecta a las narrativas de juegos de carreras, Crossroads es bastante típico. No vas a encontrar ninguna escritura brillante o diálogos atractivos aquí, aunque no es algo que se espere de este género y esta franquicia. Lo único positivo es que los actores al menos repiten sus papeles, dando algo de autenticidad al proyecto. Otro punto a detallar es que performance es a menudo bastante plano. Sus modelos de personajes también están un poco apagados, osea lucen lo suficientemente cerca de los actores, pero obviamente sin ningún detalle importante. Siento como que a ese nivel gráfico nos hubiéramos quedado entre un punto que va de la PS2 a la PS3. Así es, asó de feo para estos tiempos modernos.

Aunque la historia es pasable, desafortunadamente las cosas van cuesta abajo a partir de aquí. El modo de campaña para un solo jugador se divide en una serie de niveles lineales, en los que conduces a un destino a través de un par de distintos entornos urbanos y rurales. Los niveles son completamente lineales, ya que todas las calles laterales y los giros están bloqueados arbitrariamente, por lo que ni siquiera se te brinda un mapa (bueno, tampoco es que lo necesites). Este tipo de diseño tan limitado es una propuesta retadora (por no decir ‘espantosa’) en un juego de carreras, porque a menos que estés en una pista dentro de un cicuito oficial, se siente antinatural y claustrofóbico.

Después de crear un mundo de juego tan limitado, el título tiene la audacia de reutilizar las mismas secciones unas cuantas veces. Además de eso, la campaña puede terminarse en menos de 4 horas, y casi la mitad de toda esa experiencia está llena de cutscenes. Y sin embargo, la cosa se pone incluso más limitada: en un momento dado, el equipo está de acuerdo en que necesitan coches nuevos, y en la siguiente escena ya cuentas con los susodichos autos. Eso es como si se hubiera perdido la transición en cómo llegamos hasta ese punto. No me caben dudas que la relación calidad-precio es muy mala, incluso con el multijugador, que veremos más adelante.

No solo estarás severamente limitado por dónde puedas ir y cómo llegas allí, sino que tampoco podrás elegir tu viaje. En una campaña centrada en la historia como esta, cambiarás entre los diferentes personajes de cada capítulo, y todos ellos conducirán el coche que prefieran o que esté disponible. La selección es limitada, pero al menos se trata de coches con licencia: un 2017 Acura NSX, 1969 Camaro Yenko, 1973 Mazda RX-3, 1971 Plymouth GTX, 2019 Dodge Challenger SRT Hellcat, 1973 Datsun 240Z y otros interesantes fierros dentro del juego.

Pero lo peor de todo es que, independientemente de tu recorrido, tendrás que soportar los mismos atroces controles. Crossroads es un juego de carreras bastante arcade, y eso está bien, pero los coches se manejan muy mal y de forma inconsistente. El slide y el drifting están desparramados por todas partes. A veces hay momentos en cámara lenta, como si los controles estuvieran hechos para que hagas ajustes de último momento para evitar alguna colisión. Además, no ayuda el hecho de que sólo exista un ángulo de cámara fija para todo el juego.

No es divertido conducir, y a menudo es simplemente frustrante. Así que aunque te estrelles mucho, no hay mucho castigo ya que tu coche tiene una única barra de salud básica. Sin embargo, para proporcionar algo de variedad, la campaña divide sus misiones. En los capítulos no relacionados con el combate, conducirás a algún lugar, a menudo con un motivo arbitrario que añade un temporizador o un límite de daño. Cuando la acción comience, tendrás acceso a tu capacidad de refuerzo de NOS, un golpe lateral y un especial. Los Especiales van desde un cañón cohete, un sistema de grapple y un EMP, todo dependerá de la misión, además de que estos recursos son fáciles de usar. También existirán algunos otros momentos en los que otros miembros de la tripulación se unirán a ti, y cuando el juego lo permite, podrás cambiar entre los miembros para acceder a su coche y a su habilidad.

No hay opciones de dificultad, así que el juego opta por lo fácil. Los enemigos que encontrarás, ya sea la mafia o la policía, son fáciles de dejar atrás. La inteligencia artificial de los coches amigos y enemigos es estéril, y en verdad nada que valga la pena mencionar aquí. La parte más destacada del combate se centra en la molesta mecánica de conducción y en la hilarantemente sensibilidad de la física. En ese sentido, verás a tu coche, y a otros coches volar, por el cielo, quizás inspirados en la franquicia F&F, pero la triste realidad es que solo se han visto desprendidos del sueño a causa de una mala colisión.

En este punto, podrías estar pensando, ¿quizás la presentación es al menos decente? Bueno, al menos los actores aparecieron. Y algunas de las animaciones durante las custcenes están bien. La banda sonora presenta la típica mezcla de rap y ritmos latinos. Pero tristemente, el resto de los visuales del juego dejan mucho que desear. Corriendo en escenarios de máxima calidad, el juego parece anticuado, y de bajo presupuesto. La calidad de las texturas varía de media a pobre, el detalle en el mundo del juego es muy escaso, y no se hace ningún esfuerzo para que al menos el juego sea cinematográfico. Por ejemplo, durante las misiones sin combate, el juego ni siquiera se molesta en quitar la interfaz de usuario y simplemente deja casillas vacías donde usualmente aparecen tus habilidades, así como una rueda de selección de personajes vacía.

También hay problemas de ruptura de la inmersión: al juego le encanta colocar desechos industriales al azar y vehículos de emergencia en las carreteras, como si hubiera un accidente de tráfico o una construcción a cada kilómetro en este mundo. Y en cuanto al audio, los ruidos del motor y la mayoría de los efectos de sonido son, en el mejor de los casos, abrumadores.

Con la esperanza de añadir algo de valor, Crossroads ofrece un modo multijugador. Desafortunadamente, no hay nadie en línea. Después de pasar horas en la búsqueda de matchmaking, durante todo un fin de semana, conseguí un total de tres carreras. No es un gran comienzo y es poco probable que mejore, así que a menos que embauques a algunos amigos de comprar el juego, puedes dar por descontado el modo multijugador.

Al menos no se puede culpar al juego de este problema en particular, ya que la parte online tiene un diseño decentemente robusto. Por fin podrás elegir el coche que quieres usar: están divididos en clases, y cada uno tiene sus propias estadísticas y un ataque especial único. Las partidas en sí son de un intrigante formato 3v3v3, con equipos de policías, villanos y héroes. Los villanos y los héroes suelen pelear por un objetivo IA que viaja a través del nivel, mientras que los policías tratan de eliminar a cualquiera de los dos equipos. Aún tendrás que lidiar con un manejo terrible y más fallos de colisión de la física, pero al menos hay un potencial aquí. Al subir de nivel, podrás desbloquear nuevos coches y personalizaciones visuales (pintura, matrícula, skins, etc).

Cierro con la idea de que es tristemente decepcionante ver cómo Fast & Furious Crossroads fracasa tan miserablemente en una adaptación tan sencilla. Sobre el papel, este proyecto tenía esperanzas legítimas: Vin Diesel hizo un gran trabajo con The Chronicles of Riddick, y Slightly Mad Studios tiene mucha experiencia en la creación de juegos de carreras decentes. Pero ya sea por limitaciones de tiempo o de presupuesto, el producto final resultó ser muy pobre.

La relación calidad-precio es mala, tiene mal aspecto y suena bastante mal, y la jugabilidad está muy por debajo de la media. Sin una película que lo respalde (retrasada debido a la pandemia del COVID-19), Crossroads ha sido enviado al mundo para, aparentemente, perecer miserablemente. No hay nada de mucho valor aquí para los fans de los juegos de carrera o para los seguidores de la franquicia fílmica.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Fast & Furious Crossroads para PlayStation 4 brindada por Bandai Namco.

Good

  • Elementos del modo multijugador

Bad

  • Los controles son pésimos
  • La linealidad del diseño de carreras es frustrante
  • La estructura de la cámara no funciona
  • La presentación, a nivel visual y sonoro, es decepcionante

Summary

Fast & Furious Crossroads sufre en todos sus frentes, convirtiéndose en otro claro ejemplo de las pésimas producciones licenciadas.
3.5

Muy Malo

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