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Dolmen Review

Videojuegos
6.5

Regular

Dolmen es una aventura autodenominada Soulslike. Con un soldado ataviado con una armadura tecnológicamente avanzada y empuñando espadas y pistolas, los jugadores deberán escapar del planeta alienígena conocido como Revion Prime. Evidentemente nada será fácil ya que te esperan terribles terrores cósmicos, como monstruos humanoides y arácnidos, a los que deberás combatir. Todos estos elementos y más conforman un juego de tamaño modesto e interesantemente atmosférico. Si bien no es el juego más prestigioso, ni el más brillante o incluso el más pulida del género, creo que posee algunos elementos que lo hacen interesante de experimentar. ¿Pero será eso suficiente para dejar pasar sus limitaciones? Averigüémoslo.

Es indudablemente fácil notar cuánta inspiración toma Dolmen de las obras de Lovecraft. Con eso en mente, tu pesadilla se divide en tres partes ambientales: las horribles profundidades de The Dumps, la superficie empapada de arena de The Wastelands, y una inquietante instalación en el corazón de todo, en el Old Lab.

En estas zonas, Dolmen transmite muy bien la sensación de terror. The Dump es el hogar de arácnidos alienígenas que esperan salir de sus huevos y atacar en cualquier momento, junto con membranas sangrientas que se retuercen y enredan alrededor de las paredes cavernosas del lugar. Del mismo modo, patrullas de drones y una agresiva milicia alienígena pueblan la superficie. Por su parte, la sala de entrada del Old Lab es grande, con techos tan altos que acaban por dar paso a la nada.

Si profundizas mucho en la construcción de la locación y la atmósfera, los aficionados al terror estarán encantados de encontrar experiencias como la que fue batallar contra el primer jefe, la gran araña madre Dementula, o contra los experimentos fallidos en las profundidades del laboratorio. Estos ejemplos, y muchos más, son emocionantes y dan fe del diseño artístico y el estilo, ya que la fidelidad gráfica, al menos en su versión para PS5, no es la más impresionante.

Aunque cada sección se construye muy bien en miras de enfrentar la siguiente, e incluso la sensación mejora a medida que sigues jugando, hay un puñado de aspectos en los que la experiencia flaquea de vez en cuando. La mayor parte de esto se debe a que Dolmen es un juego ambicioso con recursos limitados. Aunque ha sido publicado por Prime Matter, una subdivisión más reciente de Koch Media, no es en absoluto una experiencia triple A. Dolmen fue desarrollado en Brasil por el estudio Massive Work.

Por un lado, Dolmen posee mucha narrativa ambiental. Gran parte de ella se encuentra en los elementos de lectura que encontraremos en los pasillos. El único problema de esto es que, a veces, es difícil saber qué objetos son con los que podremos interactuar. Si abres uno, el texto aparece en un pequeño recuadro en la parte inferior de la pantalla, algo parecido a lo que ocurre con los subtítulos. Es menos invasivo, claro, pero también hace que la lectura sea más difícil y menos agradable. Lo mismo puede decirse de la mayor parte del HUD. Sin importar si intentas averiguar los cambios en tus stats, o si lo que deseas es simplemente acceder a los menús, necesitarás algo de tiempo para entender cómo está estructurado todo.

Dolmen adopta la fórmula del diseño de los mundos de otros Soulslike, haciendo que todo esté interconectado mediante áreas de conexión y atajos. A pesar de ello, nada de eso se hace a la misma escala, por lo que al final no se siente del todo gratificante. La mayoría de las veces, encontraremos un panel o un interruptor que desbloquea una puerta previamente cerrada, entraremos, tendremos un breve corte de una pantalla de carga y veremos que volvimos a un camino anteriormente transitado. Me parece increíble pensar cómo esos breves segundos privan al juego de una sensación más profunda de interconectividad. En ese sentido, no llega a la escala de otros soulslikes más grandes, pero no por lo menos impresionante de sus mapas, sino por la culpa de esos pocos segundos de carga.

Tu centro de operaciones es una nave a la que a menudo acudes para subir de nivel, fabricar nuevas armas y equipo, y encontrar más objetos de lectura. Este refugio es bienvenido, pero no tiene el mejor diseño ya que al principio, es difícil saber qué habitación está destinada a qué. Eventualmente te acostumbras, pero me deja la idea de que se siente un poco estéril.

Dolmen no sólo se distingue en el género de los Souls por su ambientación, sino también por algunas de sus mecánicas de juego principales. Los jugadores estarán equipados con armas cuerpo a cuerpo y con una pistola. Ambas son, obviamente, importantes para la supervivencia, sobre todo si se tiene en cuenta que hay tres medidores que hay que controlar en el juego: salud, resistencia y energía. La energía es la más crucial aquí y se presenta como un interesante sistema de equilibrio. Te explico, el nivel de llenado de este medidor viene determinado por las baterías que los jugadores utilicen para sus trajes. Cabe señalar que los jugadores sólo tendrán un número determinado de baterías que podrán conseguir en el juego, empezando con tres y obteniendo más cada vez que derroten a un jefe. Esta energía se utiliza como munición para tu arma equipada y también para curarte. El uso de tu arma sólo agota temporalmente tu energía y, por lo tanto, se recupera, mientras que el fuego alternativo del arma y la curación drenarán la barra de tu energía de manera permanente. Lo mismo puede decirse cuando entras en un modo elemental, utilizado para explotar las debilidades y preservar la resistencia a costa de la energía.

Son estos elementos que obligan a los jugadores a ser más estratégicos que nunca. Claro que puedes pasar el tiempo limpiando lentamente pasillos y esquinas, disparando tu munición ligera, pero eso requerirá precisión y paciencia. Al final siempre tendrás que curarte, pero de hacerlo no podrás usar el modo elemental para lanzar ataques más fuertes y conservar esa importante resistencia. Luego, cuando te des cuenta, tu medidor estará mucho más bajo y ya no podrás hacer mucho más que un simple combate cuerpo a cuerpo y esperar salir ileso. ¿Me entiendes?

Probablemente mi parte favorita de este tipo de juegos, con ese bucle de conocimiento de los entornos y los enemigos a medida que avanzas, es la inevitable recompensa por tu duro trabajo. Dolmen ofrece eso y mucho más. Esto se debe en gran parte al hecho de que otra de las características del combate es una mecánica de piedra, papel y tijera en la que los enemigos serán fuertes a dos ataques de tipo elemental, pero débiles a otro. Esto se convirtió en una parte integral de mi aprendizaje y del ritmo que lleva el juego. Por ejemplo, descubrí en The Dumps que un tipo de araña es débil al hielo. Cuando me topé con ese mismo enemigo más adelante, rápidamente cambié a mi pistola con afinidad al hielo para así aprovechar de la información que me brinda el juego.

En cuanto a los jefes, como es de esperar, algunos serán difíciles, no todos. No voy a desvelar demasiado sobre todos y cada uno de los enemigos a los que te enfrentarás, pero habrán algunos arquetipos familiares si eres una de las muchas millones de personas que han jugado Elden Ring este año. En ese sentido, habrán enemigos que quintupliquen tu tamaño, otros podrán ser más pequeños pero con ataques más frenéticos, y las arenas requerirán que te muevas con cuidado mientras esquivas proyectiles y áreas de efecto.

Si eres un experto en el género, estos combates no deberían darte demasiados problemas, pero a pesar de tus esfuerzos, alguno que otro enemigo podría darte dura batalla.

No obstante, todo el sistema de combate se siente poco ajustado. Hay algunas armas que no brindan esa sensación de estar ejerciendo un golpe, incluso por momentos, luego de realizar un ataque, tu personaje se queda estático, como queriendo recibir una respuesta de tu enemigo. Felizmente el juego no es tan difícil, porque de serlo habría muerto más veces por este especie de “cooldown” que tiene el personaje. A pesar de las muchas buenas ideas que tiene el juego, siento que si el combate no se siente del todo bien, entonces tenemos un gran problema para un juego de este género.

Por cierto, Dolmen es la experiencia más accesible de Souls en lo que va de año. Aunque no cuenta con un mundo abierto para que salgas a explorar y, con suerte, encontrar zonas más sencillas, la posibilidad de crear una gran variedad de construcciones diferentes, y de respawnear a los jefes para el grindeo, es una atractiva contraoferta.

A medida que vas fileteando a los enemigos, aumentando poco a poco los puntos de tus stats, también irás recogiendo una gran cantidad de materiales. Estos materiales pueden utilizarse para fabricar nuevas armaduras y armas. Los materiales más raros (y los planos de las armas) se obtienen localizando a personas ocultas de la raza Driller, situadas fuera de los caminos trillados, lo que recompensa aún más la exploración. También querrás prestar atención no sólo a las bonificaciones de stats que pueden ofrecer, sino a la rama de tecnología con la que se fabrican. Equipa suficientes armas y armaduras que tengan puntos en Revian, por ejemplo, y verás bonificaciones como más puntos de vida y la capacidad de curarse ligeramente cuando infliges daño cuerpo a cuerpo. Este es un claro ejemplo más de que vale mucho la pena experimentar en Dolmen.

El otro objeto que recogerás es el preciado cristal de Dolmen. Estos son un poco más raros, y caen aparentemente al azar de diferentes enemigos. Lo que permiten es la posibilidad de invocar a otros jugadores para el juego cooperativo, pero también hacen resurgir a los jefes para que puedas grindear materiales exclusivos de cada uno de ellos y conseguir una parte considerable de los queridos nanocitos, utilizados para subir de nivel. Otro detalle importante de esto es que ya no es necesario entrar en “New Game+” si quiero volver a enfrentarme a un enemigo interesante, simplemente puedo cargar la instancia de nuevo. A partir de ahora, necesito que más juegos ofrezcan esta característica.

Si eres un fan del género de los Souls y estás dispuesto a perdonar un poco la limitación que conlleva un presupuesto menor, podrías probar Dolmen. Por cada frustración visual, el juego busca otras formas de impresionarte, y lo consigue por momentos. Todo ello se sustenta en ideas inteligentes para el combate. No obstante, el que el gameplay no se sienta del todo ajustado, definitivamente podría hacer que te frustres por momentos. Del mismo modo, las animaciones y la interfaz de usuario son muy pobres, y son un ejemplo de que el juego se siente poco pulido. Pero, una vez más, si puedes dejar todos estos elementos atrás, podrías darle una oportunidad a la experiencia.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Dolmen para PlayStation 5 brindada por Koch Media.

Good

  • Atmósfera atractiva. El riesgo/recompensa de las habilidades relacionadas con la energía es una mecánica encantadora. El juego de armas y la mecánica de piedra-papel-tijera son medios divertidos para diversificar el combate. Las construcciones son interesantes. La posibilidad de resucitar a los jefes.

Bad

  • El HUD puede ser un poco confuso a veces. El centro de la nave podría haber tenido un mejor diseño. No es tan retador. Visualmente se siente algo tosco. El combate se siente poco refinado. La sensación general es que al juego le falta algo de pulido.

Summary

Con todo, la suma de las partes de Dolmen hace que sea un título interesante. Hay muchas cosas que se pueden perdonar de un juego de presupuesto limitado, siempre y cuando el gameplay se sienta ajustado y gratificante, lamentablemente ese no es el caso aquí. Dolmen tiene mucho potencial, creo que con un mayor nivel de pulido general, sobre todo en el combate, la sensación podría mejorar bastante.
6.5

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