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Dark Souls 3: The Ringed City Análisis

Videojuegos
8

Muy Bueno

Desde la aparición del primer Dark Souls en el año 2009, el juego se convirtió rápidamente en un culto para miles de gamers en todo el mundo. Caracterizada principalmente por su gran dificultad, la saga Dark Souls supo mezclar los elementos de combate de los RPG con el clima tenebroso y siniestro de los juegos de suspenso y terror, todo en dosis adecuadas que ofrecieron en su conjunto un buen balance entre jugabilidad y contexto, y la hicieron merecedora del elogio de la crítica.

El 28 de marzo pasado (8 años después) se lanzó el segundo DLC de la tercera y última entrega de la saga, “The Ringed City”, que ha generado una gran expectativa global no solo por marcar el final de Dark Souls, sino además por la intriga de saber si se iba a ofrecer un cierre concreto a la historia (de la cual solo tenemos algunas teorías e inferencias sacadas las pistas confusas y entreveradas que se obtienen a lo largo del juego), y si reivindicaría la sensación de insatisfacción que dejó el DLC predecesor, “Ashes of Andariel”.

La historia

En simple, no, The Ringed City no ofrece un cierre claro y definido a la historia. Si bien los creadores del juego anunciaron que esta sería la última entrega de la saga, una vez terminado el DLC uno queda con la sensación de que nada ha quedado concluso, manteniéndose fieles a su costumbre de agregar solo algunas pistas más y dejar el resto a nuestra imaginación, incluso al final de todo.

El juego empieza con la premisa de que la humanidad ha prolongado por demasiado tiempo su existencia encendiendo el sacred fire una y otra vez, y como resultado de este abuso la energía vital del universo se está agotando, haciendo que todo el tiempo y el espacio converjan hacia The Ringed City, una ciudad creada mucho antes de los eventos del primer Dark Souls. El objetivo del Ashen One en esta ocasión es recorrer esta ciudad para liberar esta convergencia espacio-temporal, donde los misterios de DS se entrelazan unos sobre otros.

Este recorrido implica un viaje a través de todas las entregas del juego, empezando por Dark Souls 3, luego Dark Souls 2, y finalmente el primer Dark Souls, para luego ingresar en paisajes totalmente nuevos. Evidentemente, al experimentar la sensación de recorrer el juego de atrás hacia adelante, esto le agrega un componente emocional y nostálgico al viaje, cautivando la atención del jugador hacia los espacios que nos resultan familiares. La arquitectura caótica de The Dreg Heap (donde inicia el DLC), las alturas y las caídas vertiginosas hacia The Ringed City proveen al jugador vistas impresionantes entre los combates y enigmas del juego, que se presentan como un descenso simbólico hacia el fin de la creación.

De cualquier forma, no es indispensable poseer un conocimiento enciclopédico de la saga para disfrutar este final. Incluso si no has jugado todas las ediciones anteriores de DS, los paisajes siguen siendo grandiosos, y existe un número satisfactorio de atajos, caminos y secretos para romper con la continuidad relativamente lineal del recorrido.

 

Contenido

Respecto a la construcción del personaje, The Ringed City ofrece elementos variados e innovadores. Armas grandiosas, armaduras y trajes bien diseñados, además de hechizos, milagros, piromancias y otros recursos poderosos se encuentran en cantidades suficientes en toda la expansión, todos nuevos y con artísticamente bien elaborados. Existe, además, una cantidad moderada de NPCs con los que podemos interactuar, incluido uno que ofrece una side quest nada despreciable.

Aunque no sean increíblemente nuevos o creativos, visual y temáticamente los nuevos enemigos son fascinantes. Hombres con forma de insecto, caballeros anillados, gigantes invocadores y seres angelicales son algunas de las criaturas que encontramos en este viaje, y cada una de ellas requiere de análisis y estrategias distintas para vencerlos, particularmente cuando debemos derrotar a más de uno en el mismo lugar. Nuevamente, paciencia y tolerancia a la frustración son herramientas indispensables para avanzar en el juego.

Pero más que la dificultad del juego, lo que vuelve a la saga Dark Souls en una experiencia única y añorable es la deliberación con la que cada detalle del juego ha sido pensado. Las descripciones de los artículos, los diálogos, los enemigos, las invasiones y los encuentros con los bosses han sido creados de tal forma que provocan en los jugadores respuestas reflexivas más que reacciones al azar, convirtiendo cada victoria y encuentro de una bonfire en una sensación de disfrute magnífica y trascendental. Si bien no es explotado al 100%, este espíritu del juego es revalorizado en The Ringed City, manteniendo el ritmo adictico de las idas y vueltas en los combates. Todo ello envuelto en un mundo increíblemente hermoso y lleno de paisajes exuberantes.

Los bosses

The Ringed City cuenta con tres boss fights obligatorias y una opcional (producto de la side quest antes mencionada), y debo decir que disfrute infinitamente derrotar a cada uno de ellos, siendo este –en mi opinión-uno de los aspectos mejores logrados del DLC. Cada uno de los cuatro jefes incluye elementos interesantes en las batallas, requiriendo acercamientos y análisis distintos en cada caso, y convirtiendo sus derrotas en verdaderos logros llenos de gloria y satisfacción.

En el caso del primer boss, “The Demon Prince”, deberás enfrentarte en primer lugar a dos jefes al mismo tiempo, ambos igual de grandes y agresivos. Y si logras derrotarlos, del último cadáver resurgirá The Demon Prince, esta vez con alas y ataques más agresivos y nefastos, aunque será uno solo en esta ocasión. Afortunadamente, el área de combate es bastante extensa, lo que te permitirá huir si te ves acorralado o esconderte momentáneamente para curarte o replantear tu estrategia. Procura no gastar todas tus pociones de vida en el primer encuentro, y cuando derrotes a los dos iniciales, que no te pase lo que a mí, y espera la aparición del tercero.

El segundo boss ofrece un interesante elemento multijugador: el verdadero boss es otro jugador que te invade, respaldado por dos invasores NPCs y el gigante que los invoca. Aunque el escenario que presenta esta batalla indiscutiblemente injusto, no es imposible de superar, aunque evidentemente la habilidad del jugador que te invada jugará un papel crucial. La mejor estrategia en este escenario es matar lo más rápido que podamos a los cuatro enemigos en el orden en que aparecen, ya que si llegan a invocarse los cuatro juntos la victoria será prácticamente imposible. Los enemigos aparecen irremediablemente en este orden: Gigante invocador –> NPC1 –> Jugador invasor –> NPC2. Una ventaja importante es que ninguno de los invasores es capaz de curarse con frascos, pero los dos NPCs poseen la habilidad de curarse y curar al jugador invasor, así que procura matarlos tan pronto como puedas. Una vez finalizado el DLC, serás capaz de unirte al nuevo covenant “Spears of the Church”, lo que permitirá que te invoquen en cualquier momento y en esta ocasión seas tú el jugador invasor que deberá impedir que otra persona siga avanzando en el juego. Un cambio de roles bastante interesante y paradójico.

El tercer boss del juego es el caballero esclavo Gael, nada más y nada menos que el tío de la dulce niña que encontramos pintando en el techo de la iglesia del DLC “Ashes of Ariandel”, y que es el mismo que nos conduce a ese mundo devorándonos en un vórtice. Sumamente agresivo, con varios hechizos bajo la manga y dos fases de combate, es un boss bastante difícil de derrotar, y el que marca el final del DLC. Una vez derrotado, es importante regresar a la mencionada niña, quien nos ofrecerá el diálogo final del juego. Sin embargo, es el boss opcional el que ofrece la mayor dificultad del DLC, siendo –en mi opinión-superado únicamente por The Nameless King. The Darkeater Midir es el dragón más feroz, agresivo, resistente y poderoso del juego, y al igual que Gael, vencerlo toma bastante tiempo, y es una batalla que básicamente consiste en aprender cada uno de sus movimientos y saber reaccionar a cada uno de ellos en el momento preciso, algo que solo se logra con más muertes de las que puedo admitir. Siendo una batalla larga y desgastante, siéntete libre de tomar recesos y pararte a distraerte las veces que sean necesarias. Nuevamente, paciencia es la clave.

En resumen, “The Ringed City” ha encontrado la manera de revivir el pasado sin depender de la nostalgia para sostenerse, terminando la historia de Dark Souls de forma satisfactoria y fiel a la dinámica del juego. Los fans que hemos disfrutado todos estos años explorando el lore de DS encontraremos elementos valiosos a lo largo del DLC, y aunque la sensación de no tener la historia clara es inevitable, esta no es ajena a lo que Dark Souls siempre ofreció, así que no tenemos de qué quejarnos.

Sin embargo, me quedo con la certeza de que este DLC no llega a ser el más grandioso ofrecido por la franquicia, y se queda corto al compararlo con el genial “The Old Hunters” de Bloodborne. Siendo justos, The Ringed City es superior al decepcionante “Ashes of Ariandel” en muchos sentidos, pero no llega a la grandiosidad de “The Old Hunters”, por lo que concluyo que se encuentra en algún lugar en medio de ambos. Y honestamente, no me sorprendería que este DLC en realidad no sea el final de la saga Souls. El tiempo dirá.

Summary

¡Totalmente recomendado!
8

Muy Bueno

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