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Los últimos años han visto un retorno a la forma de Call of Duty, con Activision revitalizando e impulsando la franquicia en una nueva dirección. En 2019 se produjo el reinicio de Modern Warfare por parte de Infinity Ward, el año pasado Treyarch lanzó un nuevo juego de Black Ops ambientado en la misma continuidad, y el megaéxito, conocido como Warzone, vio un lanzamiento gratuito además de esos grandes títulos. Ahora, le toca el turno a Sledgehammer Games que, con Call of Duty: Vanguard, hace un nuevo regreso a la Segunda Guerra Mundial, pero de alguna manera se las arregla para sentirse fresco a pesar de caminar nuevamente por terreno conocido.
Como siempre, el Call of Duty de este año se divide en tres componentes. Hay una campaña para un solo jugador, un juego multijugador completo y un modo secundario. Los componentes de la campaña y el multijugador son usualmente los más esperados, pero la atracción secundaria de este año es un modo Zombies desarrollado por Treyarch que es más que interesante porque supone un crossover entre franquicias. Del mismo modo, un mes después del lanzamiento, se lanzará una enorme actualización de Warzone enfocada en la Segunda Guerra Mundial. Considerando todo esto, es bastante claro que Call of Duty: Vanguard tiene un montón de contenido, y eso es bastante positivo, pero vayamos por partes.
La campaña para un solo jugador nunca es el centro de atención de un juego de Call of Duty, pero aún así los desarrolladores han prestado cada vez más atención a las historias en los últimos años. Modern Warfare y Black Ops Cold War tuvieron grandes ofertas para un solo jugador, pero me da la impresión que Call of Duty: Vanguard se queda un poco corto en el aspecto narrativo. La historia se centra en la Task Force One, una unidad de élite de operativos globales que provienen de diferentes frentes de la guerra. Y si bien es una historia centrada en sus personajes, la verdad es que la campaña no les da mucho tiempo para brillar.

La mayor parte de la historia se cuenta a través de flashbacks, poniéndote en las botas de uno de los operativos de la Task Force One antes de unirse al equipo. El problema es que sólo tienes una o dos misiones con cada soldado, lo que deja muy poco espacio para el crecimiento o el desarrollo de los personajes. Esto no quiere decir que el elenco de Vanguard sea completamente plano, pero hace que toda la campaña se sienta muy precipitada. En ese sentido, intenta que te preocupes por todas estas personas sin darte mucho tiempo para conocerlas. Me da la impresión que el equipo tenía la idea correcta con la fórmula de los flashbacks, pero al final da la sensación de que todo son preparativos y no hay el esperado payoff.
Las mejores partes de la historia son cuando el grupo está unido, trabajando juntos, pero lamentablemente son momentos son muy escasos y distantes entre sí. La narrativa es realmente interesante cuando se enfoca en ellos, pero cuando se aleja de eso, para tratar de dar cuerpo a cada operativo individual y a su elenco de personajes secundarios, pierde rápidamente su fuerza.
El principal problema de la campaña es que al final sientes que no pasó nada. Modern Warfare y Black Ops Cold War tenían intereses y consecuencias interesantes. La campaña de Call of Duty: Vanguard parece un episodio. El villano es un líder nazi genérico, el McGuffin no importa realmente y no hay ninguna consecuencia una vez que se han emitido los créditos. Lo que tenemos es secuencias de buenos que disparan a los malos. Lo lamentable es que, justo cuando los personajes empiezan a mostrar profundidad, justo cuando empiezas a encariñarte con el equipo, la historia se acaba. Realmente se siente como la primera mitad de una gran campaña.

Por suerte, la campaña lo compensa con la jugabilidad. Cada agente tiene una mecánica única de gameplay para animar las cosas, y los niveles son sorprendentemente abiertos y variados. Cada nivel sigue presentando el mismo juego de correr y disparar, al que los fans están acostumbrados, pero aún así se nos brinda bastantes opciones para quienes quieran optar por una aproximación orientada hacia el sigilo. También hay objetivos que se pueden abordar en cualquier orden y zonas abiertas por las que los jugadores pueden colarse. Cabe señalar que estas son ideas que se probaron y triunfaron en la campaña de Modern Warfare.
Polina, la francotiradora del equipo, es el personaje más destacado, tanto desde el punto de vista narrativo como de la jugabilidad. Puede arrastrarse por espacios reducidos, trepar por las paredes al estilo Uncharted y atraer el fuego de los francotiradores con el brillo de su cuchillo. Su exclusivo rifle francotirador es un arma permanente, lo que permite a los desarrolladores diseñar niveles específicamente en torno a su carga y sus habilidades. Debo decir que sus niveles parecen ser algunos de los mejores de la historia de la franquicia, y debería haber habido más de ella en la campaña.
No hay niveles que rompan el estereotipo de la campaña de un FPS, como en el anterior proyecto de Sledgehammer para la Segunda Guerra Mundial, pero Vanguard sabe lo que es y lo que quieren los jugadores. Rara vez te coge de la mano. Te deja correr libremente, disparando a los nazis a tu antojo. Es corta y no tiene mucho que ofrecer en cuanto a historia, pero si lo que quieres es disparar a los nazis y volar cosas, acá estarás más que servido.

El principal atractivo de la campaña es la presentación gráfica. Como es habitual, Call of Duty: Vanguard funciona a 60 FPS y a 4K en las consolas de nueva generación, e incluso puedes aumentar la velocidad de fotogramas a 120 FPS a costa de la resolución. Es limpio y muy bonito de ver, como cabría esperar de un juego con este presupuesto.
Sin embargo, las escenas son lo más destacado. Parecen ser vídeos pre-renderizados a 30 FPS, pero a veces pueden parecer fotorrealistas. La ilusión se rompe durante las conversaciones o cuando la cámara se acerca a la cara de un personaje, pero en los planos amplios de paisajes o edificios, es difícil saberlo. Alguien podría entrar, y al verte jugando, realmente pensaría que estás viendo un programa de Netflix o un documental, todo luce absolutamente fenomenal. Call of Duty siempre se ha caracterizado por superar los límites visuales y de rendimiento, pero aún así no puedo dejar de asombrarme por la destreza técnica de Sledgehammer Games.
Creo que es bastante claro asumir que el componente multijugador es lo que hace que el 90% de los fans de Call of Duty compren los juegos, y Sledgehammer Games ha hecho un trabajo bastante decente con el equilibrio y la selección de mapas. Los mapas han sido un éxito o un fracaso en los últimos años, especialmente en Modern Warfare, pero no hay ningún mapa malo que destaque en Vanguard. Los peores son simplemente normales, mientras que los mejores son realmente buenos.
Hotel Royal, un mapa incluido en la beta de Vanguard, está entre los mejores, mientras que Red Star, un mapa exterior centrado en un patio de Stalingrado, puede ser un poco frustrante. Aun así, no hay mapas que vayan a hacer que la mayoría de los jugadores abandonen una partida. Sledgehammer ha proporcionado la lista de mapas de lanzamiento más larga de la historia de la serie, con 16 mapas 6v6 disponibles desde el primer día, y ninguno de ellos es malo.
Sin embargo, la experiencia puede variar mucho en estos mapas, y eso se debe en gran medida a la nueva función de ritmo de combate de Vanguard. Esto permite a los jugadores dictar la velocidad de las partidas. Los que prefieren el ritmo más lento de Modern Warfare (6v6) pueden optar por la lista de juego Tactics, mientras que los que quieren partidas caóticas y rápidas pueden elegir Blitz. El ritmo de los combates puede hacer que un mapa sea radicalmente diferente. Por ejemplo, Dome, un mapa que regresa de World at War, se siente bien en Tactics pero es un absoluto desastre en Blitz. Sin embargo, a algunos jugadores les gusta el caos, así que está bien que exista la opción.
Independientemente del ritmo de combate que elijas, los respawns no son muy buenos. Los malos respawns son un elemento básico de Call of Duty a estas alturas, pero parecían especialmente malos en Vanguard. En varias ocasiones, he aparecido directamente detrás de los enemigos, o incluso muchos de ellos aparecían a mi lado. No obtstante, debo señalar que esto es un problema notable en los mapas más pequeños y cuando juegas en el modo Blitz.

El equilibrio de las armas también parece ser un pequeño problema, pero es interesante saber que el sistema Gunsmith vuelve, por lo que los jugadores podrán equipar ciertas armas y mejorarlas. Cada arma puede tener la cantidad de 10 accesorios, así que las armas son más personalizables que nunca. Me pareció que el MP40 dominaba la categoría de SMG, y lo mismo podría decirse del STG 44 en la categoría de rifles de asalto. Dicho esto, las demás armas no me parecieron precisamente débiles, así que podría haber un reajuste en las semanas siguientes al lanzamiento.
Independientemente de tu opinión sobre el equilibrio, el juego tiene un aspecto y un sonido increíble. A diferencia del Black Ops Cold War del año pasado, Vanguard funciona con el motor de Modern Warfare, por lo que tendrás mapas y modelos muy detallados con el mejor sonido de su clase. Las armas no sonarán tan impactantes como en Modern Warfare, pero el arsenal que se muestra en Vanguard es mucho más antiguo y débil que las mejores armas de fuego actuales. Esto permite que haya más tiroteos en interiores a corta distancia, y es en los interiores donde el diseño de sonido realmente brilla.
Hay un nuevo modo llamado Champion Hill, que se anunció como la evolución del Gunfight. Este modo enfrenta a varios equipos en rondas cronometradas en las que cada muerte resta vidas al equipo. Una vez terminada la ronda, te enfrentas a otro equipo aleatorio y tus armas, dinero y mejoras, permanecen constantes entre rondas. El último equipo en pie con alguna vida gana. Es un giro interesante en la fórmula 2v2/3v3, y definitivamente los jugadores competitivos lo disfrutarán. No obstante, no es tan justo como Gunfight, ya que cada equipo no empieza con el mismo equipamiento y es muy fácil aplastar a otros equipos con armas mejoradas si consigues un montón de muertes al principio, pero aún así sigue siendo sorprendentemente divertido.

El problema del multijugador de Vanguard es que no destaca en ningún aspecto. Es perfectamente estándar. Se ve y suena muy bien y los mapas no son terribles, pero no hay mucho que mantenga a los jugadores enganchados más allá de unas pocas semanas después del lanzamiento. El nuevo mapa de Warzone y las actualizaciones posteriores al lanzamiento podrían remediarlo.
En cuanto a los zombies, este año están dirigidos por un estudio independiente a Sledgehammer, lo que supone una novedad en la franquicia. Treyarch vuelve este año con la continuación de Black Ops Cold War Zombies, y el resultado va a dividir a los jugadores.
En Vanguard no hay mapas tradicionales de zombis por rondas. En su lugar, Der Anfang es el único mapa disponible. Se trata de una versión modificada del mapa multijugador Red Star. Sin embargo, los jugadores no pasarán la mayor parte del tiempo en él. En su lugar, hay portales a otras zonas repartidas por el mapa, y ahí es donde tiene lugar la mayor parte de la acción.
Si entras en un portal, te transportarás a otra parte del mapa o a otro mapa completamente distinto, desde el Hotel Royal de Vanguard hasta el Shi No Numa de World at War. Allí, se te dará un breve objetivo que deberás completar, que puede ir desde sobrevivir durante un tiempo determinado hasta escoltar un orbe hasta un punto específico. Después de salir de un portal, el juego avanza a la siguiente ronda. En ese sentido, entrar en un portal es la única forma de avanzar a la siguiente ronda.

El único propósito de la zona principal de Der Anfang es proporcionar a los jugadores ventajas y mejoras. Es esencialmente un área central que los jugadores pueden utilizar para conseguir sus mejoras. Los incondicionales de las rondas se sentirán molestos con este cambio, pero en última instancia es para mejor. Si bien me hubiera gustado que Vanguard hubiese lanzado un mapa basado en rondas junto a Der Anfang, esta versión de Zombies parece la progresión lógica de lo que Treyarch intentó hacer con Onslaught y Outbreak en Black Ops Cold War.
El equipo afirma que se inspiró en los roguelikes, y realmente se nota. En lugar de recorrer los mismos pasillos, Zombies se compone ahora de excursiones cortas a pequeñas áreas con una zona central entre ellas. Puedes comprar ventajas en la zona central, pero cuanto más tiempo permanezcas allí, más zombis aparecerán. Hay tipos de infectados especiales para sazonar las cosas, y también puedes comprar ventajas pasivas aleatorias entre rondas. Es una experiencia más ajustada e interesante, pero también siento que los veteranos de Zombies lamentarán la pérdida de los mapas basados en rondas.
En general, es difícil saber cómo se desarrollará Zombies a partir de ahora. Der Anfang es un buen comienzo para la nueva visión de los Zombis de Treyarch, pero con un solo mapa en el lanzamiento, y sólo un puñado de zonas de portales, se siente limitado. La misión principal para Der Anfang llegará después del lanzamiento, así que no puedo comentar nada al respecto ahora mismo. Aun así, no hay duda de que el modo Zombies acabará convirtiéndose en un modo repleto de contenido, pero tal y como está, no hay mucho que hacer por ahora.
Como ideas finales, Call of Duty: Vanguard es una entrega sólida en la franquicia, aunque con mucha capacidad para mejorar. A nivel técnico, es uno de los juegos más impresionantes que hay ahorita mismo. A nivel de jugabilidad, no es nada que no se haya visto antes. Sin embargo, ya sea por la campaña para un jugador, el conjunto multijugador, el modo Zombies o Warzone, Call of Duty: Vanguard tiene mucho que ofrecer. Es un paso en la dirección correcta para Sledgehammer Games, pero da la sensación de que el estudio necesitará una siguiente entrega para crear la experiencia definitiva.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Call of Duty: Vanguard para PlayStation 5 brindada por Activision.















