fbpx

Afterparty Review

Videojuegos
8.5

Muy Bueno

Night School Studio, los desarrolladores que nos trajeron la inolvidable Oxenfree, regresan una vez más con otra experiencia realmente interesante, desgarradoramente existencial, pero decididamente más hilarante que la anterior. Es como si nos pusieran sobre una bandeja de plata elementos realmente densos, pero traídos a la contemporaneidad de una manera bastante ligera que facilita su concepción en base a mucho alcohol y tragos. Se trata de una aventura narrativa ‘ligera’, cuyo sistema de juego se centra en un atractivo sistema de conversación. En lugar de un misterio atmosférico de terror adolescente como lo fue Oxenfree, Afterparty es una comedia oscura que se centra en la vida (o mejor dicho, la muerte) de dos jóvenes universitarios.

Afterparty gira en torno a dos amigos recientemente fallecidos, Milo y Lola, que al llegar al Infierno y decidir no quedarse por la eternidad (algo totalmente comprensible), optan por aprovechar un hueco legal que les permite escapar, solo si pueden derrotar a Satanás en un juego de tragos. En el camino, se encuentran con un montón de demonios, humanos y espíritus. Sin embargo, para combatir a Satanás, la pareja debe primero obtener el sello de aprobación de dos “monarcas” infernales, que sólo concederán su permiso si se les ayuda a llevar a cabo algunas tareas excéntricas. Los protagonistas también se enfrentarán periódicamente a Wormhorn, una extraña criatura parecida a un dybbuk que aparece eventualmente para avergonzarlos por sus decisiones en vida. Lo interesante de esto, es que la inclusión de Wormhorn, funciona como una especie de condensación de las ansiedades e inseguridades de Milo y Lola.

Si esta premisa no te suena lo suficientemente atrayente, entonces es probable que el juego no sea para ti. Pero si eres de los míos, es probable que esta primera invitación al juego sea lo suficiente para quedarte encandilado por lo descabellada (y, a pesar de ello, lógica) que suena la historia del título.

Las concepciones más tradicionales sobre el Infierno, lo pintan como un lugar generalmente bastante violento, con fuego por muchos lados y, evidentemente, desagradable. Bueno, en Afterparty todavía es todas esas cosas, pero aún así hay un aire de mundanidad en todo. Los demonios tienen garajes, el Infierno tiene conserjes y Bicker, la red social del Infierno, consume el tiempo y la energía tanto de los atormentadores como de los atormentados.

La mayoría de nosotros esperamos que el infierno se llene con los Alan García, los Abimael Guzman e incluso con algunos Fujimoristas, pero ¿qué pasa con todos los otros huéspedes que también han tenido el lamentable desenlace de quedar varados en las tierras de Satán? He hecho todo lo posible para no spoilear nada; todo lo que diré es que conocer y hablar con los personajes es realmente lo mejor de Afterparty.

Las conversaciones son la carne del juego; las opciones de diálogo aparecen como burbujas que desaparecerán si te quedas sin elecciones durante demasiado tiempo. Los personajes reaccionarán basándose en el momento en el que intervengas, señalando las respuestas e interrupciones. El silencio es una opción en cada interacción, y es increíble cómo llenan el vacío algunos personajes si los dejas esperando. Si jugaste Oxenfree, eso probablemente te sonará muy familiar. Night School Studio construyó una narrativa dramáticamente diferente sobre el mismo eje, y no los culpo. La enorme diferencia entre el escenario y la narrativa es suficiente para hacer de Afterparty algo auténtico, incluso si no encontramos mayor innovación en cuanto a mecánicas. El estudio ha demostrado una vez más que pueden crear conversaciones naturales y honestas en las circunstancias más inusuales.

La principal influencia en la forma en que se desarrollan las conversaciones es a través de Hellcohol. Nuevas opciones de diálogo se abren después de consumir diferentes y atrayentes cócteles. Un poco de coraje líquido puede hacerte más persuasivo, o prueba un ‘Bloody Stool’ para coquetear con un gorila. Pero no todo es bueno, podrías hacer enojar al demonio equivocado si los fuerzas demasiado.

Afterparty se reduce, en última instancia, a no mucho más que una serie de misiones de búsqueda realmente simples, y no hay prácticamente ninguna dificultad aquí de la que podamos hablar. En ese sentido, es más lineal que Oxenfree, con sólo unas pocas desviaciones claras determinadas por la forma en que interactúas con los personajes. En Oxenfree se te brindó una radio para encontrar transmisiones a través de una isla, a veces descubriendo secretos y enlazando con eventos anteriores. Afterparty no tiene un mecanismo similar, lo que significa que una vez que has pasado por lo mismo, no se siente como si te hubieras perdido de algo, excepto de unas pocas frases divertidas de no haber probado diferentes bebidas alcohólicas del infierno.

A pesar de que puedo pensar en algunas opciones distintas de diálogo, al final Afterparty sólo tarda cuatro o cinco horas como máximo en completarse, y es difícil ver hasta qué punto el diálogo en ramificaciones afectará a las trayectorias de las historias individuales. Aún así, contaremos con bromas visuales y diálogos divertidos por todas partes, tantas que es difícil ver todos la primera vez. Es con ese tipo de detalles que Night School Studio te invita nuevamente a que le des una mirada más completa al juego.

Vibrantes letreros de neón de bares y discotecas resuenan en el paisaje infernal, y Night School Studio ha creado un mundo lo más contrastado posible con el sombrío entorno isleño de Oxenfree. La mayoría de los personajes están bellamente estilizados y animados, los cuales se mezclan muy bien con los escenarios propuestos. No obstante, a pesar de tener este mundo gigantesco para ser explorado, la interacción puede ser un poco limitada. Aún así, la construcción lograda nos brinda detalles de un mundo poco común, creando un infierno que, inmerso tan completamente en la expansión urbana, se siente completamente diferente a la mayoría de las concepciones típicas de la cultura pop. Y, a pesar de ello, las muchas referencias que se ofrecen a Viernes 13, Hellraiser e incluso Blade Runner, sorprendentemente no se sienten en absoluto fuera de lugar.

Para llegar a una conclusión, me quedo con la idea de que Afterparty es, sin duda, un juego más divertido que Oxenfree, con un humor que a veces ofende, y eso es bueno. El estilo de la comedia no será para todos, especialmente las sátira a las redes sociales, pero si puedes regodearte de lo espinoso del sarcasmo, entonces pasarás un buen rato. “La vida es el infierno” parece ser el mensaje exteriorizado aquí, con el escenario sirviendo como una alegoría no tan sutil de cuán desalmada y repetitiva puede ser la vida humana promedio en la Tierra.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Afterparty para PlayStation 4 brindado por Night School Studio.

Good

  • Historia y personajes realmente encantadores que manejan una construcción muy adecuada
  • La jugabilidad es bastante simple y se aprovecha muy bien de ellos para condensar sus fortalezas en otros aspectos
  • Las actuaciones de voz están muy bien logradas, siendo capaces de incentivar el dramatismo en cada diálogo
  • La representación del infierno, y los matices que desea provocar, me parecen brillantes

Bad

  • La línea principal de la historia puede ser algo lineal, dejando muy poco para la rejugabilidad
  • Algunos elementos sufren por mantenerse frescos, considerando que la mecánica obliga a repetirse mucho

Summary

Afterparty no varía mucho a nivel de mecánicas de su predecesor, pero la construcción del mundo único, los personajes y el entorno me dio algunas de las sonrisas más sinceras del año. Definitivamente un título bastante recomendable.
8.5

Muy Bueno

Lost Password