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Wolfenstein: Youngblood Review

Videojuegos
8

Muy Bueno

Wolfenstein: Youngblood es el tercer juego que forma parte de la era moderna de la franquicia Wolfenstein, una serie que se ha mantenido bastante cerca de la genialidad dese su regreso en el 2014 con The New Order. Si bien el lanzamiento de Wolfenstein: The New Order fue elogiado por los críticos por fusionar las mecánicas old school con sistemas visuales y modernos, no fue una sorpresa que la secuela del 2017, The New Colossus, continuara respaldándose en esa sólida basa. Entonces, con Wolfenstein: Youngblood, Machine Games y Arkane Studios toman la serie en otra nueva dirección con un shooter centrado en el juego cooperativo y un diseño menos lineal. Si bien es interesante ver que los desarrolladores continúan aventurándose en nuevos territorios, Youngblood no necesariamente agrega algo mucho más sustancial que sus predecesores.

Como alude el nombre “Youngblood”, esta vez no jugarás con B.J. Blazcowicz. En su lugar, completarás esta nueva aventura con sus hijas gemelas Jess y Soph. Ambientado en la década de 1980, B.J. y su esposa han entrenado a las gemelas para ser excelentes soldados, y estarás junto con ellas en este viaje para ver todo su desarrollo hasta convertirse en máquinas de matar nazis. Básicamente el juego te narra que B.J. ha desaparecido y será misión de sus hijas encontrarlo a todo costa.

Si bien la mayoría de las ideas base de la jugabilidad están intactas a cómo las recordamos en The New Order y The New Colossus, en cuanto a mecánicas de disparo y la forma en que tendremos acceso munición y armadura, el mayor cambio en la fórmula es el aspecto del juego cooperativo que presenta Wolfenstein: Youngblood. Este sistema brindará a que los usuarios puedan jugar con otros al azar en línea para luchar a lo largo de toda la campaña o pueden elegir hacerlo también con la I.A. como compañera. El título en sí está lleno de esos momentos cooperativos en los que los jugadores deberán trabajar juntos para abrir puertas y avanzar a través de los niveles propuestos.

Este aspecto podría haberse aprovechado de una mucho mejor manera, ya que Youngblood realmente no hace nada nuevo en el espacio cooperativo. En muchos sentidos, se siente un tanto anticuado en la forma en que se pone en función con respecto a otros momentos en el juego en el que sí podrías aprovechar mucho de esa mano extra. En su mayoría, el sistema de cooperación se limita a simplemente abrir puertas o tirar de interruptores, lo que sinceramente no es algo necesariamente innovador. En última instancia, agregar elementos cooperativos a Wolfenstein no mejora la experiencia de ninguna manera significativa, más allá de la mera diversión de jugar con algún amigo.

Si eres fanático de los juegos anteriores y estás buscando una experiencia similar, Youngblood te permite jugar la campaña completamente solo. Sin embargo, es preciso señalar que la dependencia a la I.A. puede llegar a ser un poco molesta. Este sistema funciona en base a la vitalidad, en ese sentido quedarás a la merced del buen desempeño de la I.A. para mantenerte en el juego. Jugando solo vimos múltiples instancias donde nuestro compañero artificial no respondió a las llamadas de asistencia o simplemente no estaba lo suficientemente cerca de nosotros con el fin de realizar una tarea que requería dos personas.

Un caso totalmente contrario es el jugar con otros compañeros humanos. Es acá en donde Youngblood alcanza completamente su potencial, brindándonos con ello una experiencia altamente divertida y táctica. Después de todo, es importante señalar que tanto Jess como Soph, son dos personajes muy diferentes en cuanto a habilidades y, por ello, será importante tener un ataque sincronizado para sacar la mayor ventaja posible de las gemelas.

Otro detalle con el que Wolfenstein: Youngblood decida distanciar de los anteriores títulos, es que esta se ha convertido en una experiencia menos lineal. El juego toma algunas ideas de los juegos de mundo abierto, dando a los jugadores acceso a una gran cantidad de misiones diferentes que conducen a un objetivo final. Puedes abordar estas misiones como quieras, las obtendrás de personajes que residen en una base subterránea de operaciones que se encuentra en las catacumbas de París (dicho sea de paso, el diseño recuerda en mucho a los centros de resistencia de los dos juegos anteriores).

Algo curioso es que para dirigirte a las misiones, es probable que retrocedas una y otra vez a través de las mismas áreas, luchando contra los mismos enemigos, una y otra vez. Definitivamente, es una estructura extraña para un juego de Wolfenstein que parece buscar distanciarse bastante de los dos juegos anteriores. Pero, hacia el final, el diseño hace sentir la ausencia de una narrativa general, el cual ha sido siempre uno de los mejores elementos del pasado.

En cuanto al sistema de disparos, Youngblood se siente tan sólido como siempre. Lo que se ha agregado aquí es una mayor diversidad de tipos de enemigos protegidos, lo que agrega diversión y variedad a la fórmula. En lugar de simplemente derribar enemigos con tu arma de elección, Youngblood requiere que reconozca qué enemigos podrían ser vulnerables a tu ataque. Mirar la barra de su escudo te permitirá saber qué tipos de municiones los eliminarán de manera más eficaz.

Si bien este nuevo sistema es bienvenido para hacer que la jugabilidad con las armas sea algo que necesite un poco más de reflexión, a veces los enemigos se sienten un poco pesados, con enemigos protegidos que aguantan ronda tras ronda si no les disparas con el arma adecuada. Esto puede hacer que te sientas de cierta manera discapacitado si tienes poca munición. Pero, como mencioné anteriormente, lo interesante de esto es que brinda elementos de táctica que también suman a una dinámica mucho más interesante que la de solo matar por matar.

Todo Wolfenstein que se respete debe contener bastantes armas y potenciadores en el arsenal y eso es algo que felizmente se repite aquí. Hay un nuevo sistema de mejoras que te permite personalizar tu personaje de la forma que mejor te parezca. Existen diferentes habilidades en los rasgos de habilidad de Mente, Músculo y Poder que tienen elementos que se pueden mejorar, como la salud, escudos y habilidades únicas. De la misma manera, las armas también pueden ser mejoradas. Mientras luchas en el ejército nazi, encontrarás muchas monedas en tu camino. Estas monedas se pueden invertir en mejoras de armas como visores, clips, empuñaduras, skins y más. También hay una gran cantidad de objetos coleccionables que le añaden sabor al mundo. Realmente no hay escasez de contenido y eso es algo siempre bienvenido.

El título no tiene puntos de control tradicionales, en lugar de eso, usas un conjunto de vidas para completar una misión. Una vez que te quedes sin vida, volverás al principio. En ese sentido, el confiar en la I.A. puede ser francamente frustrante en algunos lugares. El sistema en sí tiene sentido para una experiencia cooperativa, puesto que simplemente necesitas quemar una vida si tu compañero de equipo no puede llegar contigo o si es que también es derribado en el proceso. El sistema hace que las cosas sean un poco más retadoras al administrar la cantidad de vidas con las que debes contar para superar los niveles cuando juegas con otros. Este es un cambio de ritmo respecto a los sistemas de control tradicionales que el juego ha tenido en el pasado, es un poco extraño, sí, pero es fácil de acostumbrase y le agrega una dificultad interesante a la experiencia.

Como ideas finales, pienso que muchos de los sistemas Wolfenstein: Youngblood se sientes improvisados por momentos, con diferentes sistemas en desacuerdo con el juego básico. Definitivamente sus componentes y ADN siguen siendo sólidos, sobretodo en lo que concerniente a los disparos y los sistemas de mejoras.

Además que te enfrentarás a enemigos familiares en un entorno envuelto en la nostalgia de los ochenta. No obstante, carece de los grandes momentos que tuvieron sus antecesores los cuales se respaldaron fuertemente de un arco narrativo más directo. Este es un título que fue claramente diseñado para ser jugado con otros, por lo que jugar con el apoyo de la I.A. probablemente no será la mejor elección.

Wolfensten: Youngblood saca su máximo potencial cuando te alías con algún amigo sediento por eliminar nazis, con el cual puedes construir planes y estrategia que los encaminarán rápidamente al éxito. Definitivamente esa es la forma de jugarlo. Si bien el título cuenta con algunos detalles a mejorar, no me caben dudas que sus puntos a favor son los suficientes para recomendarlo mientras seguimos esperando por el tan anhelado Wolfenstein 3.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Wolfenstein: Youngblood para PlayStation 4 brindada por Bethesda.

Good

  • El sistema de disparos es sólido y realmente gratificante
  • Las gemelas Blazcowicz están bien trabajadas en términos narrativos y de habilidades
  • La idea del coop brinda mucho elemento táctico al juego
  • Totalmente recomendado que juegues con algún amigo para que la experiencia sea realmente entretenida
  • El sistema de mejoras y habilidades está bien implementado

Bad

  • La Inteligencia Artificial es bastante deficiente, haciendo que la experiencia se torne frustrante

Summary

Wolfenstein: Youngblood es el spinoff de la popular saga que busca distanciarse bastante de la ya conocido hasta el momento. Y si bien posee muy buenas ideas en cuanto a innovación, probablemente su peor enemigo es la I.A., recomendamos fuertemente experimentarlo junto a un amigo para que el título pueda desarrollar todo su potencial.
8

Muy Bueno

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