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Transference Análisis

Videojuegos
7.5

Bueno

Transference es una colaboración de alto perfil entre Ubisoft Montreal y la compañía de producción de Elijah Wood, SpectreVision. El juego combina la exploración en primera persona y la resolución de acertijos con secuencias FMV de acción en vivo y una narrativa herméticamente atmosférica basada en temas ciberpunk y transhumanista, todo ello envuelto en la chapa brillante de un thriller psicológico.

Se que la introducción suena bastante bien y que de alguna manera tiene todos los componentes para ser algo realmente especial. Pero, ¿es Transference mayor que la suma de sus partes, o solo una mezcla de ideas a medio hacer? A medida que comienza el juego, los jugadores son lanzados al mundo con poca información más allá de un video introductorio, felizmente las distintas piezas empeizan a ensamblarse gracias al tremendo uso de la narración ambiental sutil.

Aunque el juego se ha comercializado como una experiencia de terror, esos elementos son, en última instancia, más una distracción; los jump scares son un buen elemento sin duda alguna, pero no tienen el mismo efecto que los momentos superiores en los que un descubrimiento puede provocar escalofríos palpables gracias a la impresionante construcción del mundo que se exhibe en Transference.

Las revelaciones que desafían la percepción a menudo se ocultan a simple vista, y el juego se niega a ofrecer respuestas abiertas a las preguntas y los escenarios que presenta, lo que obliga al jugador a llenar los vacíos por sí mismos. En ese sentido, queda mucho para la interpretación.

Vale la pena mencionar que la versión comercial completa de Transference fue precedida por una demo gratuita, llamada Transference: The Walter Test Case, que ofrece un mejor contexto para la experiencia y también agrega elementos narrativos adicionales para que los entusiastas del lore puedan recoger mucha más información.

La demo también sirve como un poco de relleno a lo que es posiblemente la mayor debilidad de Transference; su corta duración. Una partida inicial, sin asistencia externa, dura aproximadamente dos horas y media. En el lado positivo, no hay relleno aquí; todos los rompecabezas son directos y carecen de la lógica obtusa que puede fácilmente hundir este tipo de aventura. La narrativa es esbelta y evita irse por las subtramas, buscar misiones, tareas menores u otras elementos que no aportarían nada a la experiencia.

Transference es una experiencia bastante compacta. Los desarrolladores recortaron el peso para mantener el juego lo más inmersivo y cinematográfico posible, lo que debería resultar extremadamente efectivo para los fanáticos de los juegos de realidad virtual. El concepto narrativo central de Transference es el dispositivo inventado por el Dr. Raymond Hayes, interpretado por Macon Blair de las películas Green Room y Blue Ruin, que captura una instantánea de toda la psique de alguien y lo carga en un espacio virtual. Sin dudas, este es un ajuste que se adapta perfectamente a la aplicación real del VR.

Tal vez debido a su desarrollo con la realidad virtual en mente, no hay muchas dinámicas complejas a nivel de gameplay. Similar a los juegos como Everybody’s Gone to the Rapture, Transference consiste en gran parte en caminar, explorar cada rincón del entorno, inspeccionar objetos y buscar información que ofrezca pistas preciosas sobre la misteriosa y provocativa historia, así como pistas sobre qué hacer y dónde ir a continuación.

Al igual que con los juegos clásicos de aventuras de LucasArts del pasado lejano, el progreso estancado generalmente significa tener que retroceder en tus pasos para descubrir un elemento clave escondido.

A diferencia de Gone Home, que contaba con una extensa casa tipo mansión para explorar, Transference se desarrolla casi en su totalidad en un apartamento espacioso, bueno, espacioso para los estándares del mundo real, al menos. Usando los interruptores de luz y tiempos clave en la historia, el jugador es capaz de cambiar su perspectiva. Sin spoilear nada en la historia, el apartamento cambia dependiendo de si los jugadores están viendo a través del POV de Raymond, su esposa, Katherine, o su hijo, Benjamin.

La percepción es la realidad, y la realidad virtual de este mundo está altamente sujeta a la percepción de sus sujetos cuyas experiencias y sensibilidades dan forma a su existencia virtual. Algunos de los mejores momentos del juego provienen de descubrir las diferentes formas en que estos personajes se ven a sí mismos y al otro, tanto explorando entornos como viendo videos coleccionables. Estas viñetas de acción en vivo presentan valores de producción rudimentarios, pero se ven elevadas por una buena actuación y una escritura efectiva, y su recopilación de datos arroja más luz sobre los misterios del juego.

Visualmente, el juego se respalda mucho del confiable y versátil marco de Unity. Efectos como la aberración cromática y la profundidad de campo acentúan las ambiciones cinematográficas de Transference, además de que otros recursos discretos agregan calidez a la imagen mientras que al mismo tiempo suaviza algunas texturas de baja resolución.

El juego cuenta con una fuerte dirección de arte; la iluminación, en particular, se destaca por no distraerse nunca del juego, a pesar de que a menudo empapa la pantalla en rojos violentos y neón brillante con un efecto sorprendente. Las “realidades virtuales” informatizadas son un buen toque que también actúan como una mecánica de jugabilidad, informando a los usuarios que hay un rompecabezas que resolver sin romper su inmersión en el mundo.

En cuanto a los rompecabezas en sí mismos, por lo general son bastante autoexplicativos, y el ambiente, incluso con tres permutaciones, es lo suficientemente pequeño como para que incluso los aventureros más distraídos logren no perderse. Los rompecabezas no presentan muchos desafíos, y los pocos que lo hacen (incluyendo uno que involucra un copo de nieve y una contraseña de cuatro dígitos) pueden ser forzados brutalmente por jugadores impacientes con solo unos minutos de prueba y error. Si este es un rasgo positivo o negativo, variará de una persona a otra, pero el diseño del juego fomenta una gran exploración y observación; es más complicado que simplemente avanzar de una historia a otra.

Transference al final del día, no abre nuevos caminos en el género “walking simulator”, pero puede estar orgulloso de estar al lado de clásicos como Gone Home gracias a su atractiva historia, personajes creíbles, provocativos temas, además de una jugabilidad útil y simplista. El título ofrece emociones genuinas y sorpresas al integrar segmentos de acción en vivo que logran evitar ser cursis o meras distracciones. Transference, como cualquier producto de ciencia ficción que valga la pena, utiliza sus elementos de fantasía para examinar, cuestionar y defender el crudo nervio de la condición humana.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Transference para PlayStation 4 brindada por Ubisoft.

Good

  • Mundo inmersivo que está muy bien optimizado que evita mostrar las debilidades de los dispositivos VR
  • Personajes bien construidos y creíbles que sazonan de manera interesante lo que la narrativa propone
  • La historia toca temas muy poco explorados en juegos, y creo que hace bien en poner sobre la mesa muchos elementos de la psiquis humana

Bad

  • Una experiencia realmente corta
  • Los rompecabezas llegan a ser bastante simples, incluso pudiendo ser resueltos a base de prueba y error sin mayor criterio

Summary

Transference mezcla muy bien elementos de ciencia ficción y la condición humana que a todos nos gusta ver retratado en series, películas y juegos. Pero más que ello, el VR es el medio perfecto para intentar contar una historia que, a pesar de ser breve, sabe dar en el blanco.
7.5

Bueno

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