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The Last of Us Part II Review

Videojuegos
9

Sobresaliente

El satélite Keo es una cápsula de tiempo espacial que fue enviada a órbita en el 2003, con el fin de que pueda resguardar, en su interior, preciada documentación y muestras de la sociedad humana actual. En ese sentido, el satélite no solo posee un diamante con una gota de sangre humana dentro, sino también fotografías, muestras de distintas culturas, la biblioteca de Alejandría, música y otros elementos que grafican lo bello, lo brutal y las complejidades de nuestra raza. Entonces, hoy me veo obligado a sugerir que pueda incluirse a la franquicia The Last of Us, como parte de ese tan preciado legado.

Naughty Dog ha hecho un trabajo fantástico en representar de manera muy precisa los muchos aspectos del ser humano. Nosotros, como especie, tenemos un vasto arsenal de recursos que nos ayudan a elaborar nuestras emociones. Esto desemboca en la creación de cosas realmente hermosas, como la música que refleja nuestras penas, alegrías, rabia y deseos; pero que también nos traicionan y nos revierten a seres realmente salvajes, en dónde no existe la empatía por el otro, alimentándonos solo del odio y la destrucción.

Entonces, si bien el primer The Last of Us planteaba, entre muchas cosas, el dilema de elegir qué es lo correcto. La secuela, The Last of Us Part II, nos muestra que nuestras acciones tienen patas cortas y lo que sea que hayamos hecho, volverá en algún momento para lidiar con nosotros. Y eso, mi amigo, se reduce nuevamente a elecciones. ¿Seguiremos sucumbiendo a nuestro odio o podremos ser capaces de elaborar a través de nuestras pérdidas? ¿Crear o destruir?

Han pasado 5 años desde los acontecimientos del primer juego. Joel y Ellie son ahora parte de una comunidad mucho más grande que refleja algunos brillos (para bien y para mal) de lo que fue la sociedad antes del brote del virus. Esto pone a ambos en una situación en la que deben asumir nuevos roles a medida que siguen lidiando con encontrar su propia identidad. Esto, evidentemente, es algo que podría ejercer un mayor reto a Ellie, puesto que no solo se encuentra entre la difícil transición de adolescente a joven, sino que su propia orientación sexual y ser posiblemente la única persona viva inmune al virus, la coloca en una posición difícil.

Por su parte, de alguna manera estos cambios se sienten más ligeros en Joel. Como si la transición le hubiera costado menos y sus verdaderos conflictos se enfocaran en la intención de seguir representando una figura paterna eficaz para Ellie y, a la vez, en su intento de encontrar paz con las decisiones hechas durante el primer juego.

Es bajo este contexto en que se inicia The Last of Us Part II y, desde el primer momento en que pasas de la pantalla de inicio, sientes que estos siete largos años de espera no hubiesen sucedido en lo absoluto. Esto responde a la meticulosa forma en la que Naughty Dog supo hilar la narrativa del juego del 2013 y que ahora regresa con el mismo ritmo y una inquietante paz que sabes que está destinada a resquebrajarse. Aún así, la desarrolladora se toma su tiempo para que los nuevos eventos entren en marcha. Eso no significa que el despertar sea lento, sino que se asegura de que comprendamos que las cosas son sutilmente distintas.

Esta familiaridad de la que hablo, también busca extrapolarse a los controles. Es imposible evitar que todo regrese como si estuvieses montando nuevamente una olvidada pero entrañable bicicleta. El sistema de alerta, el caminar a hurtadillas, el coger a los enemigos desprevenidos, el sistema de armas y de elaboración, todo está aquí, haciendo que la experiencia sea fácil de retomar. Además, a todo ello se les suman nuevas mecánicas. Por un lado, ahora tienes un botón dedicado para hacer amagues a los ataques de tus rivales. La intención de esta inclusión era hacer que los enemigos más básicos, como humanos sin armas de fuego o los infectados menos evolucionados, tengan ataques más mortales. Obviamente, la opción de esquivar estos ataques era brindarte un momento preciso para ejercer el tuyo, con la intención de equilibrar de cierta manera el combate.

Lo primero que puedo decir en cuanto a esto, es que, en efecto, le brinda mucha ventaja a nuestra protagonista. Tanto que podría hacer la experiencia menos retadora cuando la dominas completamente, sobretodo cuando juegas en modos de dificultad estándar. Por otro lado, si estás desafiando el modo Grounded, o algún otro igual de complicado, entonces la opción se siente mucho más balanceada. Después de todo, hay que considerar que a mayor dificultad, los enemigos podrían matarte de un solo ataque.

Algo muy similar ocurre con el sistema de armas. Todas se sienten de manera muy similar a las del primer juego. Ellie posee un arsenal que varía en alcance y poder, además de otros para facilitar el ataque en sigilo. Donde esto intenta distanciarse del primer juego, es en el tipo de mejoras que reciben cada una de las armas. Evidentemente, existe un claro deseo de que los cambios realizados apunten a un mayor nivel de estrategia, y en cierta medida lo logra, pero no al punto de distanciarse mucho de la experiencia del juego del 2013. Todo esto funcionó bien en su época y sigue funcionando bien ahora, con un sistema que se apoya más en las imperfecciones del realismo para hacer que los disparos se sientan difíciles. Y como dije, todo bien con eso, pero me siguió dejando una sensación de familiaridad que hasta cierto punto me hacía pensar en que quería algo más de novedad en los sistemas.

Dónde creo que el juego sigue brillando de manera intensa es en lo excelente del sigilo. En este apartado las cosas tampoco han cambiado en gran medida, pero no me importa. El ser capaz de ‘limpiar’ toda una zona, sin despertar una alerta o la sospecha de tus futuras víctimas, es muy reconfortante. No se si se deba a mi famoso gusto por la franquicia Metal Gear Solid, pero cualquier juego que me de la oportunidad de aprovechar cada recurso que esté a mi disposición (armas, ambiente, distractores), y lo adapte de manera orgánica al flujo del juego, entonces tiene mi completo respeto. En ese sentido, creo que la mayoría de las veces en las que algún enemigo ha logrado verme, al momento de planear mi ofensiva, se debe a algún apuro o error de mi parte. Obviamente esto no es perfecto, y en muy contadas ocasiones he sido descubierto por culpa de algunos de mis compañeros de turno.

Y hablando de mis compañeros o de los enemigos de turno, es bastante notable la mejora en la inteligencia artificial. Centrándome primero en la amenaza humana, los ataques en grupo han sido mejorados para que exista una especie de mejor coordinación entre los atacantes. Me explico, es como si supieran que cuando uno de ellos empieza el ataque, el que se encuentra a la expectativa entra una vez que su compañero se distancia para recuperarse de alguna herida. Esto hace que me vea a mí mismo esquivando ataques rápidos y facilitando el que pueda cometer errores en mi intento de defensa.

A esto se le suma la inclusión de perros que son capaces de captar tu rastro y perseguirlo hasta dar contigo. En ese sentido, a diferencia del primer juego, aquí no podrás quedarte quieto por mucho tiempo a esperar la oportunidad indicada para actuar, sino que todo es más dinámico y rápido. Esto es otro de los elementos que alimenta la necesidad de contar con una estrategia para un juego que de por sí ya es bastante tenso. Esta sensación es más que bienvenida puesto que perpetúa la adrenalina en los combates.

Como dije anteriormente, yo soy el tipo de jugador que siempre va a preferir el sigilo, puesto que me encanta el juego de “el gato y el ratón” que propone The Last of Us Part II. Pero si hemos de entrar en combate directo con armas, y otros dispositivos que te propone el juego, entonces voy con todo.

Ahora bien, considerando que estamos dentro de un mundo donde escasean los recursos, tener a tu disposición algunas balas y utensilios para crear bombas, y otras trampas, es toda una bendición de dios. En ese sentido, esta no es la típica experiencia Call of Duty, sino una distinta en donde cada bala cuenta y debe ser usada de la mejor manera posible. Me alegra mucho que esto haya regresado del primer juego, en donde incluso los ladrillos y las botellas pueden ser precisas para salvar tu vida.

Otra cosa que regresa del primer juego son los puzzles y las plataformas. Pero, a diferencia del título de 2013, en la secuela se sienten menos frecuentes e incluso más sencillos. Y esto no solo se limita a las combinaciones de las cajas fuertes que puedes ser encontradas rápidamente, sino que en general, las secuencias de plataformas, en las que debes descubrir el camino correcto, son bastante lineales, y no requieren e mayor análisis.

Con esto no me refiero a que el primer juego haya sido diseñado como una especie de The Witness, pero sí recuerdo haberme atorado algunos minutos hasta descifrar el cómo seguir avanzando. Lo que sucede aquí es que siento que la intención de la experiencia siempre ha sido mantener un ritmo constante de persecución y escape, para no frenar las emociones y darle poco tiempo de respiro al jugador. Definitivamente logran su cometido, pero creo que a costa de sentirse bastante indulgente con el usuario.

Ya que estamos hablando de diseño, sí debo tomarme un tiempo para expresar toda mi admiración por el desarrollo de los paisajes y de las locaciones del juego. Creo que no exagero al decir que a nivel de gráficos hemos presenciado un hito a nivel técnico. Recuerdo que cuando jugué el primer The Las of Us, me quedé realmente impresionado por lo que la PlayStation 3 era capaz de hacer.

Bueno, siete años han pasado y otra vez llega Naughty Dog para mostrarnos que nosotros, como espectadores, seguimos en pañales. El diseño del agua y las estelas que se forman cuando surcamos sobre ella, el follaje que crece en diversas formas y tamaño, de la destrucción de las ciudades y los vestigios de la civilización que existió en otra época, todo funciona a nivel visual y enriquece la inmersión en este bello y espantoso mundo.

Evidentemente, estos detalles no se limitan, puesto que también son aprovechados como parte del diseño de juego. La hierba alta es ahora también otro de los recursos que cumple una función como parte de tu estrategia de sigilo. Y al combinar esto con otros elementos desperdigados de los escenarios, puede resultar en una gran ventaja al momento de dar inicio tus planes de ataque.

Ya pudimos ver algo similar anteriormente en Uncharted 4, donde Naughty Dog pensó oportuno crear estos follajes para que Drake pueda esconderse de sus enemigos. No obstante, hay que recordar que la franquicia Uncharted ha sido siempre pensada como una explosión de colores, frenesí y fuego, algo que se contrasta bastante con The Last of Us, que propone colores más grises, tristes y una acción mucho más resguardada y orientada hacia el sigilo. Entonces, es por ello que creo que esta dinámica de la hierba alta funciona mil veces mejor ahora, puesto que guarda una mayor relación con la idiosincrasia de la franquicia.

Ahora que hacía la comparación con Uncharted, y el tema de colores, otro de los grandes detalles que es imposible dejar de lado es la iluminación del juego. Hay que señalar que estamos ante un contexto en donde la luz artificial no existe, siempre y cuando te encuentres fuera de las comunidades, por lo que implementarla a través de la hora del día, el reflejo de tu linterna y las antorchas en las noches, crea una sensación bastante orgánica que nunca se aleja de la temática lúgubre de la dirección artística.

Tuve la chance hace poco de jugar nuevamente el primer título, además de, por nostalgia, ingresar un rato a Metal Gear Solid 4. Ambos son títulos que siempre he tenido muy bien rankeados por distintas razones, y han envejecido realmente bien, salvo que ya es obvio los años que tienen. No se si la palabra precisa para detallar el movimiento de sus personajes sea “duro”, pero ver a Solid Snake y a Joel caminar a hurtadillas roza ahora con lo cómico por lo poco real que se ve, y eso se incrementa si lo comparamos con The Last of Us part II.

Entiendo que la comparación es algo injusta, pero ver a Ellie moviéndose de una manera tan fluida, con animaciones que reaccionan de manera muy distinta según la acción que hagas, es sorprendente. Por ejemplo, puedes caer de una plataforma y el cuerpo de Ellie se ajusta a la forma en cómo caería dependiendo de la dirección de su cuerpo, o el caminar a hurtadillas es un movimiento tan natural que deja a la versión del 2013 como un intento de Robocop.

Al igual que el primer juego, el ambiente y la atmósfera de esta nueva aventura siempre tiene un tono triste y melancólico, lo cual es bien acentuado por la composición de Gustavo Santaolalla. Sus acordes siempre están prestos para brindar una mayor intensidad a los momentos más dramáticos del juego, lo cual también se apoya por un soundtrack que sabe muy bien cuando enmudecer para dejar al jugador totalmente solo lidiando con algunos momentos cargados de tristezas.

Bueno, llegamos a la última parte. De alguna manera, he estado intentando dilatar la review para permitirme a mí mismo seguir meditando mucho más acerca de los aspectos narrativos e historia del juego, pero por más que intente verlo de diferentes perspectivas, el resultado es siempre el mismo. Si bien he estado intentando comparar este título con el anterior a cada paso, y viendo como The last of Us Part II puede ser superior en la mayoría de los aspectos tratados, es con la historia en donde siento que el juego de 2013 saca cierta delantera.

Este segundo título se compone de muchos momentos que buscan mantener una ilación compleja, que funciona bien, pero que por momentos se expande demasiado al punto de querer perderse. Naughty Dog tiene mucho éxito al plasmar la idea central del juego, solo que para llegar a ese punto nos presenta muchas aristas, y si bien la mayoría de ellas aportan a la historia, hay algunas que se sienten algo débiles. Esta complejidad contrasta mucho más con la “simpleza” de la historia del primer juego, que desde un inicio nos pone muy en claro cual es el dilema principal en base a dos personajes excepcionalmente construidos, para luego brindarnos un final que nos deja cuestionándonos todo.

Es complicado pedirle a una secuela que intente mostrar los mismos brillos y estupendos puntos argumentales de su antecesor, sobretodo cuando ambas son dos historias que se respaldan de motivaciones y circunstancias distintas. Esta continuación trata acerca de las repercusiones de nuestras acciones, y como tal, es consecuencia directa del primer juego. Es debido a ello que, hasta cierto punto, lo más lógico sería verla como una sola gran historia que recoge los eventos pasados para encaminarse hacia los nuevos.

No obstante, algo que me queda claro, es que para mí la idea de la venganza jamás ha sido la más atrayente. Pero Naughty Dog sí que ha sabido como deconstruir el concepto para pintar cuadros complejos que lograron captar muy bien mi atención. Esto conlleva a un desenlace tan brutal y poderoso como lo visto en el primer juego y que dará el paso a muchas reflexiones. Si con el primer juego te quedaste con dudas y asombro, este último te responde todo.

Como ideas finales, me queda claro que The Last of Us Part II podría polarizar a algunos debido a su historia. Es difícil dar cuenta que la vida no es color de rosas, y el sufrimiento a veces prima para muchos. Lo complicado aquí es aceptar que todo eso es parte de la vida y abrazar el dolor, y darle un espacio, es primordial para nuestro crecimiento y madurez. De eso dependerá nuestras intenciones de crear o destruir.

The Last of Us Part II es un triunfo porque es capaz de poner esos complicados temas en relieve, y aceptarlos como importantes. No sé que le deparará en el futuro a la franquicia, pero ciertamente necesitamos más de esto porque logra alimentarnos espiritualmente de una manera bastante particular.

Junto a un increíble gameplay que ha sabido mejorar la experiencia del primer juego, The Last of Us Part II es un viaje increíblemente intenso, brutal y enriquecedor.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de The last of Us Part II para PlayStation 4 brindada por Sony PlayStation.

Good

  • El sistema de batalla está mucho más refinado
  • La nueva IA hace de cada enfrentamiento algo intenso
  • Los aspectos técnicos a nivel de gráficos y visuales son lo mejor que verás por ahora
  • La historia, con algunos errores, sigue siendo bastante sólida

Bad

  • La existencia del primer juego

Summary

Superándose en casi todos los aspectos posibles, The Last of Us Part II es un viaje memorable y digno sucesor del primer juego.
9

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