Tiempo Libre

¿Quiere alguien pensar en los niños?: 7 consejos prácticos para sobrevivir la hecatombe de Pokémon Go

¿Quiere alguien pensar en los niños?: 7 consejos prácticos para sobrevivir la hecatombe de Pokémon Go

En los últimos años hemos atestiguado una consensuada y profunda consternación paternal por la supuesta dependencia y retraimiento social que genera el avance vertiginoso de la tecnología, y su fácil accesibilidad para niños de cada vez menor edad. Ante este “grave problema” que no ha logrado generar más que comentarios ociosos y actitudes roñosas hacia herramientas como la que estás usando para leer esto, Pokémon Go parece alzarse como la representación más cruda y alarmante de esta “decadencia”, en opinión de una cantidad considerable de adultos y jóvenes con alma de tíos.

Pero, ¿es realmente Pokémon Go una amenaza para la niñez? ¿Es fundamentada la avalancha de críticas que recibe? ¿Hay acaso solución a este conflicto? Veamos.

Los niños y jóvenes por fin están dejando el aislamiento físico y la oscuridad de sus cuartos para salir a las calles. Salen a caminar largos tramos, lo que constituye una muy buena forma de ejercicio. Están interactuando con otros seres humanos de diversas edades sin utilizar el WhatsApp, adquiriendo habilidades sociales y rompiendo barreras generacionales. Invierten su tiempo en una actividad lúdica que, además, requiere de un nivel moderado de inteligencia conforme se avanza en el juego, lo que implica un desafío a nivel cognitivo. Todo ello sin mencionar que es una actividad que no le hace daño a absolutamente nadie y puede jugarse de manera gratuita en la mayoría de celulares.

tnw-pokemon-go-featured-796x398

Así, Pokémon Go demuestra que la solución al problema del enclaustramiento y sedentarismo de los dispositivos electrónicos (que también es disfrutable de vez en cuando) no es declararle la guerra santa a la tecnología y ponerse a quemar televisores, sino combinar la tecnología con actividades recreativas que capten la atención de los jóvenes de manera creativa e innovadora.

Otro buen motivo que tienes para no odiar los avances tecnológicos es que esto constituye la forma más grande de hipocresía. Actualmente, no existe un solo rincón de nuestras vidas que no esté mediada por la tecnología, desde curarnos la gripe hasta cómo vamos al baño. En otras palabras, la única forma coherente de luchar contra los avances tecnológicos es ponerte un taparrabos e irte a vivir a la jungla. No, ¿verdad?

Entonces, ¿qué puedes hacer? Tranquilo, aquí te paso 7 consejos prácticos que puedes aplicar a discreción para sosegar tu angustia:

  • Si tienes un hijo/sobrino/ahijado que aprecias, en lugar de recriminarlo por disfrutar de una actividad completamente saludable y hacerlo sentir inseguro del mundo, conversa con él e intenta comprender su afición. Los niños también merecen ser escuchados, ser mayor no te hace omnisapiente.
  • Mejor aún: acompáñalo. Lima es una ciudad sumamente insegura, así que qué tal si en lugar de ponerte a vociferar tu infértil odio para sentirte único y especial, haces algo real en su favor y te despegas del asiento para pasar algo de tiempo con el niño fuera de la casa, brindándole seguridad, fortaleciendo sus vínculos y haciendo ejercicio en el proceso. Todos ganan.
  • En efecto, toda actividad en exceso puede ser perjudicial. Si te preocupa que la niña le dedique demasiado tiempo al juego, establece horarios permitidos, por ejemplo, después de terminar sus tareas. Como sugerencia, no sé, se me ocurre, por poner otro ejemplo, salgan a la hora a la que da “Esto es Guerra” y “Combate”, cosa que además de los beneficios que ya mencioné, lo proteges de contenidos realmente nocivos y de amenazas reales contra su cerebro. La tecnología puede ayudar contra estos males. ¿Quién lo diría?
  • Aprovecha el tiempo que pasan caminando para conversar: ¿qué materias le gustan en la escuela? ¿Cuáles no le gustan tanto? ¿Quiénes son sus amigos? Recuerda que ni el televisor ni el celular están para hacer tu chamba, y quejarte de todo lo que no entiendes no te convierte en buen padre o madre. ¡Asume tu responsabilidad y sé un adulto para variar!
  • Pero también sé un niño. ¡Descárgate el juego y comparte la experiencia con el chibolo! Con confianza, que no muerde. Si no viste la serie en los 90, relaja, que el juego te explica las cosas detalle a detalle, desde cero. No tienes pretexto. Supera tu hediondo complejo de madurez y disfruta de la vida.
  • O, por lo menos, deja a la gente disfrutar de la suya. Nadie tiene la obligación de tener tus mismos intereses, y criticar lo popular no te hace ver más inteligente. ¡Estás a tiempo! Nunca es tarde para dejar de verse como un verdadero cretino.
  • Si tu hija/sobrina/ahijada no juega Pokémon Go, ¡recomiéndaselo! A estas alturas, ya debes tener claro lo beneficioso que es para todos, sobre todo para los más chicos. Y si simplemente no quiere jugarlo, aprovecha la oportunidad para enseñarle a respetar a los que sí lo hacen. La meta de un padre es que sus hijos sean mejor que uno, ¿No?

Pokemon.Juilliard

Para concluir, repito: la tecnología no es mala ni buena. Puede tener efectos malos o buenos para la sociedad dependiendo de las personas que la crean y los intereses que la motivan. Somos las personas quienes hacemos las cosas bien o mal. Pero en casos como los de Pokémon Go, queda claro que, en lugar de ser el monstruo que tanto temes, puede ser la ayuda que necesitabas en varios niveles de tu vida, y está solo a una descarga de distancia

Ah, y sí pese a lo explicado sigues pensando que Pokémon Go es una amenaza y que los niños están perdidos, hazte ver, porque entonces no es que te moleste el hecho de que los niños no salgan de sus casas, sino que sus infancias no sean exactamente iguales a las tuyas. El daño, por consiguiente, eres tú y tu ego. Qué penita por ti.

Chau.

Este es un artículo elaborado por nuestra comunidad gracias al Programa de Colaboradores. Si quieres formar parte de él, envíanos un correo a editorial@gamecored.com o un inbox a Facebook.com/Gamecored.

Comentarios

Comentario(s)

Psicólogo social, gay geek, gamer, food lover y otaku. Adicto a los chocolates y los memes de perritos. Odio bailar. Mi mamá dice que soy chévere.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

Lost Password