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Dragon Quest I, II y III (Nintendo Switch) Review

Videojuegos
8.5

Muy Bueno

Square Enix sí que se ha ido con todo con la franquicia Dragon Quest en los últimos meses. Tras el lanzamiento de Dragon Quest Builders 2, parecía que tendríamos un poco de respiro antes de que comenzara la campaña de marketing de Dragon Quest XI S: Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition. Pero, antes de eso, se nos presentó la inclusión de cuatro héroes de Dragon Quest en Super Smash Brothers Ultimate. Para colmo, con el lanzamiento de Dragon Quest XI S, Square Enix ha decidido llevar la trilogía original de la saga a Nintendo Switch. Y ahora estamos aquí en la review de los tres primeros títulos que lo iniciaron todo. Si bien estos remakes pueden no ser perfectos en todos los sentidos, la trilogía original sí que muestra cómo la franquicia se ganó su lugar en la historia.

El original Dragon Quest salió a la venta en 1986 en Japón y en 1989 en Norteamérica bajo el nombre Dragon Warrior. Dragon Quest II salió a la venta en 1987 en Japón y en 1990 en América, sólo un año después en sus respectivos países. El último juego de la trilogía fue lanzado de nuevo al año siguiente en Japón, pero el público occidental no vio este título sino hasta 1992. Juntos, la trilogía cuenta la historia de un héroe legendario conocido como Erdrick y sus descendientes, que luchan contra el mal que intenta apoderarse del mundo.

Los remakes en Nintendo Switch de estos juegos se basan en los ports móviles lanzados en los últimos años. Tienen muchas de las actualizaciones que se encuentran en ellas, como gráficos mejorados, bandas sonoras orquestadas y guiones reescritos para que estén más en línea con los títulos modernos de la franquicia. Aunque los nuevos gráficos pueden considerarse más que un paso por delante de los gráficos originales de NES, no son perfectos.

Los sprites de personajes se han suavizado un poco para que parezcan menos pixelados, pero como resultado, a veces contrastan con los mapas pixelados en los que existen. A pesar de que evidentemente causan cierta disonancia visual, los cambios que me causan más conflicto son los sprites de los monstruos que se han vuelto a retocar para su versión en Switch. A diferencia de los ports móviles, los de Switch han cambiado los sprites de los monstruos para que se parezcan más a sus artes oficiales, y el resultado es una bastante mixta. Aunque me encanta poder disfrutar al máximo de la obra de Akira Toriyama, hay una sensación muy fuerte de que algo está fuera de lugar, como si estuviera viendo un JPEG pegado directamente sobre los sprites originales.

El primer juego de la serie (ahora titulado en occidente como Dragon Quest), establece correctamente lo que ahora consideramos los fundamentos de un JRPG, y como era de esperar, sigue un argumento sencillo. Asumiremos el papel del descendiente de Erdrick y seremos enviados al mundo para derrotar al malvado Dragonlord. Esta es, sobre todo, una aventura directa sin giros ni vuelcos importantes, pero el viaje en sí mismo sigue siendo lo suficientemente encantador. Con sólo un miembro en el equipo, Dragon Quest nunca tiene jugadores que se enfrenten a más de un enemigo a la vez. Esto significa que fuera de algunas batallas difíciles, no hay mucha estrategia más allá de realizar ataques básicos y tener la resistencia para sobrevivir al duelo.

Aquí es donde generalmente aparecen los elementos del grindeo en Dragon Quest. Si bien no es demasiado extremo en comparación con la versión original, los puntos de experiencia tendrán que ser ‘farmeados’ a través de la lucha contra enemigos, siempre y cuando los jugadores guarden alguna esperanza de derrotar al Dragonlord. Aunque disfruté de mi tiempo con el primer título, no recomendaría el Dragon Quest original como el juego de entrada para algún novato. Eso sí, vale la pena echarle un vistazo para cualquier persona interesada en revisitar el pasado de los juegos, especialmente porque el título en sí es de sólo unas diez horas de duración.

Dragon Quest II: Luminaries of the Legendary Line da muchos pasos para convertirse en lo que estamos acostumbrados a ver en lo JRPG’s, pero también nos muestra algunos de los obstáculos que hay que superar antes de llegar al momento. Años después del primero, los jugadores se colocan en el lugar de un descendiente del héroe del Dragon Quest original. Este nuevo héroe, un joven príncipe, tiene la tarea de derrotar a un malvado mago llamado Hargon y evitar que llame al demonio conocido como Malroth.

De los primeros momentos del juego se desprende claramente que esta vez hay una historia mucho más relevante. Si bien sigue sin ser la trama más profunda, al menos hay mucho más aquí en términos narrativos. Además, el mundo está ahora muy expandido en comparación con el primer juego. De hecho, todo el mapa del primer juego constituye sólo una pequeña parte del mundo de Dragon Quest II.

El segundo cambio más grande afecta al sistema de batalla. A diferencia del primer juego, los usuarios ahora forman un grupo de tres personajes, lo que significa que se pueden luchar contra varios enemigos a la vez. Esto añade mucho a la diversidad en la batalla, pero también crea algunos problemas. Los nuevos personajes se unen a tu grupo en nivel uno y necesitan ser ‘leveleados’ si van a ser de alguna utilidad. Esto esencialmente triplica el trabajo de Dragon Quest II, algo que no era necesario para un juego que es, por lo menos, el doble de largo que su predecesor.

Un pequeño cambio que me ayudó a apreciar muchos más los nuevos gráficos fue la más amplia pantalla de batalla. Con los sprites de los enemigos ligeramente encogidos, todo parecía encajar más en los fondos en los que estaban colocados. Dragon Quest II definitivamente se siente como un juego más apropiado para la mayoría de los jugadores, pero que aún así contó con ligeras fallas de diseño que desestabilizan el equilibrio de dificultad, sobretodo si los jugadores no están preparados para lidiar con ellos.

El último juego de la trilogía, Dragon Quest III: The Seeds of Salvation, cambia las cosas de tal manera que es difícil creer que fue lanzado originalmente sólo un año después del segundo título. La historia comienza en el decimosexto cumpleaños del héroe, cuando el rey les pide que derroten al archienemigo, Baramos, después de enterarse de que el padre del héroe ha perdido contra la bestia. A diferencia de los dos primeros juegos, la trama toma unos cuantos giros que no revelaré en esta review para no spoilear a los que no lo han experimentado.

Dragon Quest III contiene casi todas las características por las que la serie Dragon Quest se ha hecho conocida. Los jugadores pueden crear su propio grupo de cuatro personajes, personalizando sus nombres, clases y estadísticas base que determinarán su personalidad y sus tasas de crecimiento. Las clases y las personalidades también se pueden cambiar más tarde para ayudar a los jugadores a crear sus equipos ideales. Los visuales de Dragon Quest III también cambiaron para hacer que el tercer título sea el más atractivo de los remakes.

Al igual que los cambios visuales en la pantalla de batalla de Dragon Quest II, se hicieron más cambios en el mapa para que quepa mucho más en pantalla, esta vez reduciendo todos los sprites del juego para darles una imagen un poco más nítida. El mapa del mundo es un poco más grande que el último juego también, pero con suficientes elementos de historia para respaldar esta vez el mayor tamaño. Dragon Quest III es considerado por muchos fans como una de los mejores títulos de la franquicia, y con la cantidad de contenido y personalización disponible, no es difícil ver por qué.

Aunque me gustaría animar a los aficionados a jugar estos tres títulos antes de zambullirse en Dragon Quest XI S: Definitive Edition, con el fin de apreciarlo al máximo, sería difícil empujar a los potenciales fans hacia cualquier otro juego que no sea el tercero sin correr el riesgo de que abandonen la serie. Dragon Quest y Dragon Quest II son como obras de arte que se pueden ver en un museo, mientras que Dragon Quest III es el único juego de la trilogía que puede ponerse de pie junto a otros JRPG sin parecer anticuado.

Aunque la trilogía de juegos de la franquicia Dragon Quest, de la era NES, puede parecer antigua, eso no significa que no merezcan la pena probarla en la era moderna de los juegos. Podrías ver el claro crecimiento de la serie incluso en sólo estos tres títulos originales de NES, y eso es algo a tomar en cuenta, puesto creo que la franquicia siempre ha sabido cómo mejorar en cada paso. Y ahora que tenemos la chance de vivirla desde el inicio, podría ser interesante que las nuevas generaciones puedan experimentarlo a través de sus propios ojos.

Afortunadamente, cada título se vende a bajo costo. Aunque estén conectados, cualquier juego de la trilogía puede disfrutarse plenamente sin conocimiento previo de los demás. Estoy más que emocionado de ver nuevamente a la trilogía original disponible en las consolas de occidente después de tantos años, incluso si estos no son los más perfectos de los ports.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Dragon Quest I, II y III para Nintendo Switch brindada por Square Enix.

Good

  • Dragon Quest III sigue siendo uno de los mejores títulos de la franquicia
  • Contar con los títulos base de la franquicia en una consola actual, es algo espectacular
  • Los tres títulos se sienten bastante bien en Switch
  • Todo el arte y el estilo de Toriyama

Bad

  • Los sprites mejorados de los monstruos y personajes
  • Los dos primeros juegos no han envejecido muy bien

Summary

Mientras que casi cualquier amante de lo RPG probablemente se enamorará de Dragon Quest III, los dos primeros juegos de la serie pueden parecer algo densos y anticuados para cualquier aficionado, excepto para los más entusiastas. Definitivamente es un agrado contar con los tres primeros títulos de la saga al alcance.
8.5

Muy Bueno

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