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Más allá del cómic

13 reasons why: ¿Qué hacer a partir de ella?

13 reasons why: ¿Qué hacer a partir de ella?

En las últimas semanas todos hemos sido arrastrados a ver 13 reasons why y a comentar al respecto, ya sea a favor o en contra. Se ha opinado mucho sobre los personajes, la historia, las emociones que generan y si se debería ver, quienes sí y quienes no, pero lo que no ha llegado a mi feed de Facebook o de otra red social es qué se puede hacer con una serie como esta y con todo lo que nos genera.

Como cualquier producto cultural no se le puede pedir, ni esperar, que nos otorgue la parte reflexiva ni que nos ayude a tomar distancia para pensar sobre la experiencia intensa que es ver esta serie, yo me vi 10 capítulos en 24 horas, eso es intenso. Creo que hay elementos en la serie que no se deberían dejar de lado como una mera experiencia estética o de entretenimiento.

Escribo esto varias semanas después de haber visto la serie porque necesitaba la distancia para poder articular estas ideas que espero que puedan servir para una reflexión que está pendiente.

Es una serie para adultos

En algunos posts leí que habían hecho que adolescentes vean la serie. Supongo que como un intento de “conscientizar” los efectos del bullying. La serie no va por ahí, sino es la crítica profunda de la mirada del adulto respecto a los adolescentes. No sólo la dificultad que el adulto (profesor, profesora, padre, madre, psicólogo, psicóloga, etc.) experimenta al intentar entender de qué manera experimentan los sucesos de su vida sino como, inconscientemente, les fuerzan una lógica que no es suya al minimizar el impacto emocional que las vivencias pueden estar generando.

Si queremos plantear una “conscientización” a partir de la serie sería para los adultos, somos nosotros los que tenemos que sostener y ayudar a que los adolescentes puedan transitar su adolescencia.

La cultura de la prevención

En la serie se puede evidenciar una cultura de la prevención que se raja las vestiduras pero como reacción a un evento. ¿Técnicamente la prevención debería evitar, no? No quiero decir que la cultura de la prevención este mal pero no puede dedicarse a reaccionar. Pienso en las inundaciones que muchos peruanos han sufrido en los últimos meses y en como sí se pudo prevenir y que ahora todos hablan de prevención, pero el furor lamentablemente se acabará hasta la siguiente desgracia.

Nuestra cultura para prevenir, contener o reaccionar a eventos irruptivos tiene que ser otra. En la serie vemos, específicamente, como no sólo la prevención llega tarde sino que Hannah no logra encontrar alguien que pueda ayudarla a contener y procesar lo que le había estado sucediendo. (Spoiler: Eso era función de los adultos)

Dejemos de hablar de bullying (por un momento)

Como característica de nuestros tiempos, los conceptos se caricaturizan con rapidez buscando “tapar” las problemáticas. Eso pasó con el bullying que entre exaltaciones y burlas ha quedado un concepto manoseado. Esto se vuelve una oportunidad para llamar las cosas por su nombre: violencia, violencia escolar. La serie se centra en la violencia contra Hannah pero no deja de permitirnos ver como otros personajes sufren violencia.

Parte de lo que señala, y expone, la serie es la violencia que sucede fuera del alcance de los adultos. Esto sucede no necesariamente por negligencia en el sentido más usado. ¿Por qué dejar de hablar de bullying por ahora? Creo que la serie nos muestra niveles de violencia que no pueden ser mediados por otro rotulo.

Así mismo, cuando pienso en bullying pienso en lo que le hacían a Tyler en los pasillos del colegio, una conducta visible y al aire libre que todavía permite en cierto grado la participación del adulto. Lo de Hannah, al pasar en paralelo a la mirada adulta, creo que nos exige a repensar nuestros propios criterios sobre la violencia, no como padres, madres o profesores sino como adultos y personas en general.

La contingencia

Una de las quejas que más he escuchado sobre la serie es que Hannah se ofendía por todo. Implicando que no era para tanto. Hay mucho que se podría decir sobre esto pero sólo quiero señalar 3 cosas.

La primera es la dificultad constante de toda persona en salirse de su propia cosmovisión y pensar que al otro le puede afectar eventos y situaciones que a uno no. Lo segundo es que creo que no aceptar como válidas las razones de Hannah es una manera de alejarnos de la posibilidad de que ese dolor resuene en nosotros. Es una serie bastante angustiante y creo que para muchos ha sido una manera de mantener distancia y no comprometerse. Tercero, cuando una persona tiene una serie de eventos violentos, que se podrían denominar cotidianamente traumáticos, cualquier evento posterior va a ser experimentado con mayor intensidad. Recuperarse de un evento violento es todo un logro y no es una mera cuestión de voluntad.

De adolescencia y adultez

Esta serie nos muestra la diferencia casi cosmológica que los adultos y los adolescentes experimentan el mundo. Nos señalan los puntos ciegos del adulto y la intensidad de la adolescencia. Hay que tener en mente que la lógica adulta todavía es ajena a la del adolescente y que este último está pasando por una etapa de muchos cambios. No sólo corporales sino que es un momento de duelo de la niñez y enfrentar la penumbra de la adultez. Es en esta etapa que el adulto puede, y debería, servir como guía y continente. Uno debe hacer el esfuerzo de que el adolescente pueda descifrar su propio remolino de emociones.

La inmediatez

La velocidad de la vida contemporánea es otra a la de hace unos 10 años. Con mis amigos de colegio siempre nos preguntamos cómo hubiera sido nuestra escolaridad con la inmediatez de las redes sociales o la rapidez con la que algo se puede volver viral, transmitir de una persona a otra. Esta inmediatez, producida por la virtualidad, como escuche hace poco a un amigo citar a Melvin Kranzberg “La tecnología no es buena ni mala pero tampoco neutral”. Ese justamente ese “tampoco neutral” que corresponde explorar y pensar, no sólo como adultos sino como sociedad.

 

Estas son algunas ideas que la serie me ha dejado y que creo que valen la pena pensar. De hecho hay mucho más de que discutir con una serie como esta. Hay cuestiones de género que se ponen en acto, el rol del psicólogo escolar, la presión sociocultural y el suicido. Esta serie es una buena oportunidad para que los adultos, repito que esta serie no es para adolescentes, piensen en su propia situación como adulto y la responsabilidad que eso implica con los niños y adolescentes.

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Sebastián Aragón Castellanos estudió filosofía. Se está formando como psicoterapeuta psicoanalítico. Lector de cómics, empedernido desde que se subscribió a Marvel Unlimited. Intenta ser menos apocalíptico y más integrado.

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